LA ‘GRIETA’ URUGUAYA PREOCUPA A UPM (BOTNIA)

El evento fue de máxima importancia. Reunión del directorio de UPM, con el CEO Jussi Pesonen, a la cabeza, en la sede madre de la empresa en Helsinki, Finlandia. No solo recibirían un informe completo de cómo marcha el proyecto de la segunda planta de UPM en Uruguay, sino que además esperaban los resultados de un estudio de opinión sobre la imagen de su firma en el país donde apuestan a su principal inversión mundial.

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Los finlandeses no comen piedra y tienen mucha cola de paja por las oprobiosas y humillantes concesiones que han logrado del gobierno del Frente Amplio para radicar una tercera planta de celulosa en Uruguay.

El CEO del grupo, Jussi Pesonen, convocó a a la reunión para evaluar los resultados de una encuesta de opinión que ordenó la empresa para detectar que piensan los uruguayos del proyecto.

“Tengo dos noticias “dijo Pesonen “Una buena y una mala: cual quieren primero” Los preocupados jerarcas pidieron primero la buena para prepararse para la mala con más optimismo.

“Perfecto –dijo el CEO– la buena es que la situación del empleo es tan desesperante en el Uruguay, porque en la última década se han perdido decenas de miles de puestos de trabajo, que la ilusión de un aumento temporal de la ocupación por la construcción de la planta pone a favor del proyecto a más de la mitad de los pobladores.

¿Y la mala? -Preguntaron los preocupados directores-

“Bueno, la mala –continuó Pesonen– es que la mayoría de los nativos están muy embroncada porque no pagaremos ninguna clase de impuestos. Y es una mayoría que crece todos los días”

Las caras de preocupación inundaron la mesa de reunión, y luego de un silencio que se podía masticar, un director con una voz casi imperceptible preguntó: ¿Quiere decir que tendremos que pagar impuestos?

Entonces llegó el momento de gloria de Jussi que con aire de triunfo les dijo: “No, no se preocupen, Uruguay no es Finlandia, allá los políticos que se encaraman en el gobierno, una vez logrado ese objetivo, hacen lo que quieren, casi siempre traicionando la opinión de sus ciudadanos e incluso sus propias promesas electorales”.

Los rostros se distendieron levemente y para traer la calma definitiva a su auditorio, Pesonen, ya en el total control de la escena, remató. “Además ustedes saben que los fondos reservados que disponemos para ‘estimular’ a los jerarcas del Frente Amplio han estado fluyendo generosamente hacia los personajes correctos, que todos sabemos que son muy frágiles en lo que a moral se refiere, y muy sedientos de transferencias a sus cuentas reservadas”.

“Está todo bien –remató con gesto teatral- solo quería tenerlos informado”  Dicho lo cual el pleno completo del directorio se dirigió al Sauna de la empresa, a tomar un baño de calor húmedo, bebiendo Aquavit, del bueno.

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LA VERSIÓN DE LOS HECHOS PUBLICADA EN EL PAÍS DE MONTEVIDEO:

Exonerar de impuestos a UPM divide a uruguayos

60% está a favor del proyecto, pero un 57% dice critica exoneraciones tributarias salvo que se vayan

 

Las autoridades de UPM tienen bien claro que el proyecto de la segunda planta de celulosa es bien valorado por la amplísima mayoría de uruguayos. La megainversión generará muchos puestos de trabajo y eso siempre es bien valorado por la ciudadanía. De lo que sí tienen cierta preocupación es sobre cómo valoró la gente la lista de exoneraciones tributarias que el gobierno de Tabaré Vázquez les ha otorgado con el fin de que confirmen su inversión.

 

El resultado mostró que la mayoría de los consultados —un 57%— cree que es «equivocado» exonerar de impuestos a a las grandes inversiones como la de UPM, incluso si estas reportaran efectos positivos en la economía uruguaya, como también es el caso del proyecto finlandés.

 

De todos modos, al repreguntarle a quienes dicen que el gobierno no debería exonerar de impuestos a las inversiones extranjeras, sobre que harían si el proyecto corre riesgo de mudarse a otro país la relación cambia: 16% declaran estar de acuerdo con concederles los beneficios fiscales para que se instale UPM en Uruguay.

 

El estudio de opinión pública, al que accedió El País esta semana, fue realizado a principios de junio por Equipos Consultores y fue analizado en reserva por las máximas autoridades de UPM.

 

La conclusión a la que éstas llegaron, según comentó una fuente a El País, es que se trata de «un tema delicado» donde entienden que el tema «divide» a la población uruguaya. Los datos muestran que un 38% está de acuerdo con los beneficios fiscales que le dio el gobierno, que si se le suma ese 16% de la gente que en la segunda pregunta acepta las exoneraciones como «moneda de cambio» para que se queden en el país, el respaldo a las condonación tributaria es de 54%.

 

Este punto ha sido muy debatido en el sistema político. Desde la oposición, en especial los dirigentes del Partido Nacional, han criticado la actitud del gobierno frenteamplista. El precandidato blanco Luis Lacalle Pou fue uno de los más enérgicos en denunciar que a su entender el proceso de negociación no fue transparente.

 

«El gobierno se obliga a todo y UPM no se obliga a nada», declaró a los medios sobre fines del año pasado, cuando se presentó el contrato ya firmado por las autoridades de la empresa finlandesa y el gobierno de Vázquez.

 

A pesar del diferendo que se ha dado en el sistema político, la inversión de UPM es indiscutiblemente positiva para la amplísima mayoría de los uruguayos.

 

El 60% está a favor del proyecto, y solo un 17% declaró estar en contra de la segunda planta de UPM. El rechazo al nuevo molino disminuyó del 22% al 17% en los últimos meses.

 

El proyecto se instalará en una zona cercana a Paso de los Toros al sur del río Negro y según las estimaciones iniciales aproximadas demandará una inversión directa a UPM de unos US$ 4.000 millones; más otros US$ 1.000 que el gobierno uruguayo deberá destinar a infraestructura (ferrocarril y carreteras).

Los controles

 

La primera pastera de UPM en Fray Bentos generó controversia con el gobierno argentino por temas ambientales. El diferendo llevó años de enfrentamiento y se llegó hasta el corte de los puentes binacionales. Hoy los controles ambientales de la planta son de máximo nivel y así lo percibe la ciudadanía. Solo 16% cree que los impactos ambientales no están controlados.

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