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DIOS NO CREARÁ MAS LA VIDA

DIOS NO CREARÁ MAS LA VIDA

Guillermo Luciano

“Es hora de completar el círculo virtuoso”, este es el reclamo Pablo Vaquero, de Monsanto, Rodolfo Rossi, de Nidera, Gerardo Bartolomé, de semillero Don Mario, y del Ing. Héctor Huergo editor de Clarín Rural: que los productores argentinos acepten pagar royalties por las patentes a Monsanto, Nidera y el resto de las empresas que se estan apropiando de los seres vivos, expresado en el Congreso «Mundo Soja Maíz», organizado por CEMA, desarrollado días pasados.

“Hay un círculo virtuoso entre los productores y los proveedores de tecnología que genera mayor inversión en tecnología y que vuelve a los productores en mayor rendimiento y mayores soluciones, es el reaseguro que tienen los agricultores para un cultivo tan importante como la soja. Tenemos que trabajar en eso”, remarcaron.

En realidad lo que esta ocurriendo es que estas empresas estan avanzando en  su intención de lograr que les paguemos dinero por cada bocado que nos llevemos a la boca.

Lo que ellos llaman «desarrollos biotecnológicos» son  manipulaciones genéticas tendientes a hacer que los cultivos que producen los alimentos que ingerimos sean cada vez más resistentes a los venenos que se ven obligados a desarrollar y utilizar, por la negativa de la naturaleza a aceptar las substancias tóxicas que actualmente se emplean en la agricultura industrial.

Los seres humanos a lo largo de la civilización hemos acordado mayoritariamente que la creación de los seres vivos obedece a la voluntad divina: Dios, Alá, Yahvé, Vishnú, Zaratustra, Shiva, Tupá y muchos nombres más, según regiones y culturas.               Pero hace algunos años la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos, le reconoció esta posibilidad a estas empresas.

Esto fue asi por el fallo que en EEUU, les otorgó el derecho a  la propiedad intelectual de los germoplasmas,  a un grupo de empresas lideradas por Monsanto.

Quedó habilitado el camino para que las plantas y cultivos que nos dan comida, ya no sean patrimonio de todos los hombres, sino en exclusiva de estas empresas, y  consecuentemente, que  todos los que las consumimos en forma de alimentos paguemos a ellas por comerlos.

Desde entonces el gobierno de Estados Unidos ha permitido que sean patentados 40,000 rasgos genéticos incluidos en el genoma humano y a autorizado patentes sobre una buena porción de nuestro código genético.         Muy pronto seremos propiedad fisiológica estas empresas.

Como más de dos tercios de la diversidad biológica de la tierra y el 95% de los recursos genéticos vegetales  están localizados en  los países «periféricos», los promotores de este modelo, se visten con atuendos camperos,  hacen asados y congresos para lograr que nuestros agricultores les cedan derechos legales en forma de patentes sobre los alimentos.

Muchos países han rechazado de plano este absurdo, incluso recientemente en Austria, un plesbicito ciudadano negó hasta la posibilidad que se cultiven transgénicos en su territorio.

China,  que concentra el mayor grupo de consumidores de alimentos del planeta  se ríe de esta absurda pretensión, pero en Argentina somos frágiles a estas presiones, y se está considerando reconocerles a Monsanto, Nidera, etc., facultades que a lo largo de la cultura humana solo le eran reservadas a Dios: crear vida.

Y de paso nos obliguemos pagarles royalties y patentes cada vez que masticamos.

Para esto necesitan eliminar la biodiversidad, para que solo queden los alimentos que ellos “crean”  y entonces cobrarnos a todos los habitante del planeta por ingerir “sus” creaciones.

Productores argentinos, según notifican estas empresas, ya han firmado esta “carta  intención”.                         Aunque otros no,  por eso estan organizando estos “congresos” que en realidad son eventos de marketing, para seducir, buenos asados, camperas y gorras de regalo mediante, pero sobre todo muchas mentiras, a nuestros agricultores para que firmen esta carta.

Nos preguntamos si los distintos cultos que atienden las inquietudes espirituales de quienes trabajan la tierra, habrán tomado nota  que en estos días,  se esta desarrollando la discusión teológica de fondo: quien es el Supremo Creador: Dios ó Monsanto.

Está en juego la diversidad biológica del planeta, esta en juego la soberanía alimentaria, esta en juego el destino de la humanidad, una humanidad que de seguir este modelo en pocos años mas, será genéticamente, propiedad de Monsanto.

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un comentario

  1. Y pensar que todos nuestros gobernantes avalan este modelo sojero-monsanto. Algunos son cómplices directos al hacer negocios y facilitar el avance de los transgénicos y la sojización de la argentina, otros cómplices indirectos porque no hablan del tema.

    ¿Hay algún político que nos quiera representar en esta problemática? O son todos vende patria y vende vida?

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