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TRANSGÉNICOS Y AGRONEGOCIOS, LA GRAN MENTIRA NACIONAL

TRANSGÉNICOS Y AGRONEGOCIOS, LA GRAN MENTIRA NACIONAL

La información sobre los problemas que están ocasionando los organismos genéticamente modificados es prácticamente imposible de encontrar en la prensa de nuestro país, sin embargo en todo el planeta se han transformado en mala palabra.

La complicidad de nuestras autoridades de agricultura en las últimas décadas frente a las imposiciones de las multinacionales cerealeras, han logrado sin esfuerzo, que en Argentina se aprueben los organismos genéticamente modificados sin ninguna clase de reparos y consecuentemente han instalado  la falsa percepción de que éstos son aceptados irrestrictamente en todo el mundo, obvia y especialmente en los EEUU.

Pero no es así.

Las noticias llegan retaceadas y nuestras agencias de noticias y medios de prensa, son refractarios a traducirlas y más aún a publicarlas, porque el paquete publicitario ligado a los agronegocios, es determinante, y ni por asomo se les ocurriría es contrariar a las multinacionales cerealeras y al gobierno, dado que ambos son los mayores aportantes a la “torta publicitaria”

Sin embargo la comunicación global ha desarrollado medios que perforan estos sistemas de autocensura y finalmente la verdad se sabe.

CBGnetwork, la organización alemana que denuncia en su país los abusos de BAYER CS, publicó días pasados en su página oficial, en alemán, una noticia que debería ser una bomba entre nuestros agricultores:   Bayer CropScience, se ha comprometido a pagar 750 millones de dólares a 11.000 agricultores en los estados de Arkansas, Louisiana, Mississippi, Missouri y Texas (EEUU) que demandaron a la compañía, porque sus cultivos de arroz de grano largo fueron contaminados por un arroz genéticamente modificado, patentado por BAYER.

El  Departamento de Agricultura de los Estados Unidos anunció que rastros genéticos de la cepa de Bayer CropScience LibertyLink habían sido encontrados en arroces convencionales de grano largo.

Los precios de los futuros de arroz cayeron en picada en los pri meros cuatro días después de conocida la noticia,  porque la Unión Europea, Japón, Rusia  redujeron inmediatamente la compra a futuro de los arroces contaminados porque no quieren consumir organismos genéticamente modificados.

Localmente nos venden el cuento que la soja transgénica, los maíces transgénicos etc., son nuestro reaseguro a futuro, vía las exportaciones que vendrían, por una también presunta demanda irrestricta e ilimitada que tendrán estos cultivos GM.

Lo que no dicen es que, salvo China, (y quien sabe hasta cuándo) seguirán aceptando estos  productos derivados de organismos GM, porque el mundo entero está decidido a no consumirlos.   Incluso, de hecho, confirmando esto, en Austria algunos meses atrás, la ciudadanía, a través de un plebiscito, resolvió que las semillas GM, ni siquiera se puedan cultivar en ese país.

En la generación de biocombustibles y  comida para los cerdos chinos, los productos elaborados con organismos GM, todavía encuentran espacio para negocios, pero está visto que solo es cuestión de tiempo para que su venta sea restringida en todo el planeta.

Es verdaderamente indignante que mientras en el mundo está pasando esto, aquí, en Argentina nos vendan otra película, con final cambiado, y tanto Monsanto como el resto de las compañías que ofrecen semillas GM, hagan creer a los productores, ante la indiferencia de un Estado ausente, que los cultivos GM tienen futuro

En Argentina la entrada de los GM, fue autorizada por Felipe Solá, en la década de los 90, utilizando como “protocolos científicos” los folletos de propaganda de Monsanto, ¡increíblemente escritos en inglés!, folletos que por mentir luego significaron millonarias multas en dólares para esta empresa tanto en EEUU como en Francia.

El drama que deberemos enfrentar por seguir estos falsos profetas que encuentran localmente tantos acólitos, es en que cuando llegue el momento de volver atrás con estas semillas transgénicas será tarde, por dos razones:

– La primera que ya se han liberado sin control en todo nuestro país e hibridado todas nuestras semillas, perdiéndose para siempre uno de nuestros patrimonios más valiosos, nuestros germoplasmas originales.

– La segunda que nuestros suelos ya estarán completamente degradados por estas prácticas funestas, tal lo advertido, entre otros, por el Dr. Enrique Martínez, presidente del INTI.      Y además destruidos, porque la razón de ser de estas semillas GM, es que se pueda incorporar venenos a los suelos en donde se cultivan.

¿Estamos a tiempo de torcer el rumbo? ¿Los productores que hoy firman la Carta Intención de Monsanto, demandarán luego del fiasco al Estado por compensaciones? Solo el tiempo lo dirá.

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