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«TORTURÉ PORQUE SOY PATRIOTA»

Fuente: http://www.elobservador.com.uy

Gavazzo: Les apretaba «el gañote» hasta sacarles la información

Búsqueda adelantó tramos del libro autobiográfico del militar preso por violaciones a los derechos humanos, en el que dice “apreté a algunos enemigos, pero lo hice para prevenir un mal mayor”

José Nino Gavazo, el militar retirado que está preso desde 2006 por múltiples acusaciones de violación a los derechos humanos durante la dictadura, reconoció que “apretó el gañote” al aplicar “apremios físicos” contra los prisioneros tupamaros.

Así lo señala en su libro autobiográfico próximo a salir, “José Nino Gavazzo, Mi Testimonio”, del cual el semanario Búsqueda adelantó fragmentos este jueves.

“Ni yo ni ningún camarada apretamos el gañote por o con placer a nadie. De ninguna manera. Fue una desagradable necesidad de la guerra”, escribió el militar retirado en su libro al referirse a los interrogatorios en los que se les aplicaba “apremios físicos” a los detenidos.

El libro de 634 páginas tiene un capítulo, el 35, titulado “Los apremios físicos”, en el que Gavazzo trata el tema para no “dar como válidas las mendacidades que sobre el mismo se han dicho, escrito o televisado”.

El ex militar agrega que “los muchos años de silencio autoimpuesto por las Fuerzas Armadas” no han servido para “consolidar una paz duradera y auténtica” y han “contribuido a crear un clima de ‘culpabilidad’ sobre muchos que lo único que han hecho, como yo, fue cumplir con el deber y defender a nuestros conciudadanos demócratas y republicanos de otros que nos querían imponer un régimen dictatorial”.

Al hablar sobre “los apremios físicos”, Gavazzo recuerda que “los hechos se desarrollaron dentro del contexto de una guerra”. “Como en todas ellas estaban en juego día a día, minuto a minuto, las vidas de seres humanos, las cuales era mi responsabilidad defender”.

En ese sentido, señala que “apenas producido un apresamiento se entablaba la lucha contra el tiempo” para poder sacarle información a los detenidos lo antes posible y de esa forma poder evitar muertes.

Recordó un caso ocurrido en 1974 cuando un detenido demoró en “unos pocos minutos más” en dar una información y esa tardanza derivó en la muerte “a manos de los terroristas” del dueño de un bar donde se iba a realizar un contacto, de un soldado de Infantería y de uno de los subversivos, además de varios heridos.

De esa forma, Gavazzo justifica que en pos de tener información lo antes posible, “apretaba el gañote” hasta obtener una respuesta.

“Fueron muchos más los Amodio Pérez o las Pilar Nores”

“Un capítulo aparte lo constituyen aquellos que en gran cantidad, sin habérseles tocado un pelo de su cuerpo entregaron a todos los compañeros suyos que pudieron y hoy en día dicen haber sido brutalmente torturados”, señala Gavazzo en otra parte de su libro que adelantó Búsqueda.

“Peores aún son aquellos que buscando jubilaciones especiales manifiestan haber sido sometidos a apremios físicos, cuando a veces ni siquiera estuvieron detenidos”, agrega.

El militar retirado que “estaban aquellos que apenas eran aprestados se ofrecían a colaborar con las Fuerzas Armadas, entregando todos los secretos que poseían, pero a cambio de beneficios y prebendas personales”. Al respecto señala que “fueron muchos más de lo que comúnmente se piensa o se dice de los Amodio Pérez o las Pilar Nores”, quienes fueron acusados como traidores por los tupamaros por entregar información.

También agrega que “los que adoptaron una actitud miserable con sus propios compañeros son mayoritariamente aquellos que hoy elevan sus voces proclamando haber sufrido horrores de todo tipo, aunque en realidad lo que buscan con sus quejosos llantos son retribuciones pecuniarias”.

“Es otro riesgo de la guerra: el que trata con traidores, termina traicionado”, comentó.

“En la guerra el apremio existe y existirá”

Gavazzo señala que las Fuerzas Armadas “no inventaron nada nuevo” en el trato con los detenidos. “Desde que el hombre desató la calamidad de la guerra el apremio existe y existirá”, dice en su libro.

“Lloriquear por clemencia no es de hombres; querer vengarse por otros medios por haber sido derrotado en el campo militar es de cobardes; tratar de lucrar económicamente con la sangre de los que han caído es de miserables”, expresa en otro pasaje. “Hoy estoy aquí, prisionero ilegal e ilegítimamente, pero sin odio ni rencores”, agrega.

Entre los personajes a los que critica cita al expresidente Tabaré Vázquez por inciar el camino para desconocer la ley de caducidad, y al antropólogo José Lopezz Mazz, quien “sigue escarbando, haciendo pozos, peros siempre cobrando y cobrando” fuertes “honorarios”, “cuando de los cinco cadáveres de desparecidos que aparecieron ninguno lo fue por sus trabajos, sino que lo fue por informaciones de quienes habían intervenido en las sepulturas de los cuerpos”.

También fustiga a Sara Méndez: una “mujer que en la disyuntiva prefirió ser terrorista antes que madre y luego pretendió reclamar como madre lo que había perdido como terrorista”.

Gavazzo señala que su libro no es para limpiarse de alguna culpa. “Yo apreté a algunos enemigos de entonces, pero lo hice para prevenir un mal mayor”, dice.

“Hoy y siempre dije y diré: no estoy arrepentido de lo hecho porque lo hice por imperativa necesidad con la intención de salvaguardar la seguridad de mi patria y de mis compatriotas, cumpliendo órdenes de mis superiores jerárquicos, siempre actuando dentro del marco de la institución Ejército y nunca a escondidas”, indicó el militar retirado, preso por violaciones de los DDHH en dictadura.

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