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SE PUEDE, SE PUEDE


 Se puede revertir el proceso de destrucción del planeta y comenzar ahora a rediseñar el mundo y la sociedad humana para que los hombres dejemos de ser los enemigos de la naturaleza y el planeta que habitamos.

Durante décadas de desarrollo insustentable, cada vez que alguien advertía sobre las consecuencias de acciones humanas sobre nuestro hábitat, voces interesadas se alzaban para indicarnos  con escéptico pesimismo que  esas acciones eran inevitables si queríamos, por ejemplo, seguir consumiendo energía en los niveles que lo venimos haciendo e incrementando.

Sin embargo el desastre de Fukushima aceleró los tiempos de la historia y en pocos meses, los países más ricos del planeta vienen compitiendo en anuncios sobre la transformación de sus matrices de generación energética nuclear y térmica en otras como la fotovoltaica (solar), eólica, la de las mareas etc.

Mientras Japón abrumado por la catástrofe mencionado a cerrado 52 de sus 56 centrales nucleares Alemania ya lo ha hecho con 8 de sus 17 y acaba de anunciar un record extraordinario: Las plantas solares fotovoltaicas instaladas en Alemania produjeron al mediodía del viernes y el sábado pasado 22.000 MWh, es decir superaron la capacidad de generación de 20 centrales nucleares trabajando a plena capacidad.

Producir electricidad por encima de los 22.000 MWh equivale a satisfacer la demanda eléctrica de la mitad de la población alemana, según ha explicado Norbert Allnoch, director del Instituto de la Industria de Energías Renovables (IWR) en Münster, quien ha afirmado que “actualmente no hay otro país del mundo capaz de producir más de 20.000 MWh con sus plantas solares”. Hace unas semanas la generación se aproximó en un par de ocasiones a los 20.000 MWh, pero no consiguió superar esa barrera.

La importancia del récord radica no solo en la cantidad, sino también en el momento que se produjo. La electricidad producida por las plantas solares fotovoltaicas fue suficiente para atender el viernes, día laborable, un tercio de la demanda de uno de los países más industrializados del mundo. Y el sábado, con las fábricas y las oficinas cerradas, la demanda atendida subió al 50%.

Este récord llega en un momento en el que Alemania se debate en la necesidad de un cambio de modelo después de que el gobierno anunciara el cierre inmediato de ocho centrales nucleares y la clausura de otras nueve en el 2022. Al debate se une un elemento más, la decisión del ejecutivo de Merkel de recortar las primas a la producción que cobran las instalaciones fotovoltaicas. La decisión está pendiente del análisis que realiza una comisión del Bundesrat, la cámara alta del parlamento.

El pico máximo de consumo de energía en nuestro país fue el 16 de febrero pasado (2012) en el que Argentina ocupó 22.000 Mw., exactamente la cifra obtenida por Alemania.

Tampoco valen los argumentos de que si se pone el sol nos quedamos sin electricidad, porque simultáneamente a los generadores fotovoltaicos se pueden habilitar eólicos y sobre todo aprovechar la fuerza de las mareas como se está haciendo en este momento en Irlanda, donde se están colocando inmensos molinos submarinos para aprovechar la fuerza de las mareas que por otra parte es constante y previsible, por lo tanto la más confiable.

Sin embargo aquí, en Argentina seguimos avanzando con centrales nucleares como las de Atucha II y Atucha III, además de la insensatez de las represas de llanura como las del complejo Garabí.

La única razón que justifica que nosotros sigamos avanzando e el sentido contrario de la historia es la fenomenal corrupción política ligada a esos proyectos que los siguen fogoneando en aras de las coimisiones que obtienen gestores y promotores.

Por eso es determinante la acción de nuestras organizaciones de la sociedad civil que son incorruptibles y capaces de enfrentar las interesadas decisiones de los dirigentes políticos que impulsan los nefastos proyectos mencionados, como otros que afectan la naturaleza y el ambiente global.

La ecuación civil está formada por tres puntos básicos información-organización-acción, y esta demostrado a lo largo y ancho del país que este proceso se viene dando en forma acelerada,  creciente e irreversible, porque la inocencia de los pueblos, al igual que la de las personas, una vez que se pierde no puede volver a ser utilizada por los mercaderes de la naturaleza para afianzar sus lúgubres políticas.

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