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Respuesta al Llamamiento de Yakarta de la Vía Campesina

Respuesta al Llamamiento de Yakarta de la Vía Campesina

Grupo de Reflexión Rural

Julio 2013
Argentina
Desde el GRR, el Grupo de Reflexión Rural de la Argentina, hemos recibido con beneplácito el denominado Llamamiento de Yakarta y su contenido nos mueve a hacerles llegar con el mayor respeto, algunas consideraciones ya que, en principio coincidimos en la necesidad de ir “construyendo nuevas relaciones entre los seres humanos y con la naturaleza sobre la base de la solidaridad, la cooperación y la complementariedad [i].  A mediados de los años noventa, nos  conformamos como grupo de afinidad y como espacio de diálogos y debates multidisciplinarios sobre las complejas causas y consecuencias del Capitalismo global.  Acordamos que es en  la Argentina donde se ha manifestado más claramente “un agresivo flujo del capital financiero y especulativo hacia la agricultura industrial, la tierra y la naturaleza. Esto ha generado un inmenso acaparamiento de tierras, la expulsión de campesinas y campesinos de su tierra, la destrucción de pueblos, comunidades, culturas y sus ecosistemas, creando migraciones y desempleos masivos. Esto genera masas de migrantes económicos y refugiados climáticos y desempleados, incrementando las inequidades existentes…”
Somos radicalmente críticos frente a las políticas y programas sociales y asistenciales que, bajo el pretexto de solucionar el problema del desempleo, del hambre o de la malnutrición, apuntan a sostener el sistema de privatización y el estado ausente como Política de Estado, así como la instalación de mecanismos clientelares, de sumisión y dependencia en los ciudadanos [ii]. En lugar del urbanismo compulsivo, el GRR se propone consensuar rediseños poblacionales del territorio y la revitalización de los pueblos que agonizan como resultado de la desaparición del ferrocarril y de la expulsión de población rural provocada por el Modelo de la soja y de los monocultivos. Desde perspectivas ecológicas y contestatarias, el GRR se ha manifestado desde sus inicios, implacable crítico del Modelo Agrario Argentino de los Agronegocios basado en la exportación de commodities de matriz biotecnológica, que resulta del nuevo reparto de los roles llevado a cabo por las Corporaciones transnacionales y los insostenibles circuitos comerciales globales. Tenemos la convicción de que “Hoy más que nunca, otro mundo es urgente y necesario. La destrucción de nuestro mundo a través de la sobreexplotación y desposesión de los pueblos y la apropiación de los bienes naturales están produciendo la actual crisis climática y profundas desigualdades que amenazan a la humanidad…”
Sin embargo somos realistas y nos esforzamos en demostrar que, si bien esta destrucción está planificada y fogoneada por las corporaciones, es ejecutada por gobiernos que se autodenominan progresistas, como es el caso del Ejecutivo argentino y que cumple un rol gerencial subalterno respecto a las Corporaciones[iii].  Manteniendo el rigor en los debates, en la militancia de investigación y en la práctica del disenso, nos hemos ido transformando en un grupo activista y de construcción de pensamiento, y nos hemos propuesto ser dinamizadores de redes y espacios de gestión, tal como fuera la Campaña paren de Fumigar que llevamos durante varios añosiv]. También hemos llevado la Campaña en Defensa del Monte, de la Selva y del Bosque, Campaña a la que ahora hemos añadido la Campaña contra las forestaciones en la Provincia de Corrientes[v][v]. Estas campañas surgieron como respuestas a la prolongada situación de catástrofe social y ambiental en que vive la Argentina. El GRR tiene como uno de sus principales objetivos contribuir al esclarecimiento de esa situación, más que de crisis, de estallidos sociales. Insistimos en la necesidad de modificar las conductas personales, los hábitos de pensamiento y de acción política existentes, para lo que proponemos incorporar al pensamiento político y a las agendas de la política, los temas propios de la ecología, del medio rural y de la Cultura basada en el arraigo[vi].  En ese camino, hemos tomado en los años noventa de la Vía Campesina, la propuesta de Soberanía Alimentaria, la que entendemos dentro el Ecolocalismo y en los Desarrollos Locales con mercados de cercanías, así también, en la recuperación de semillas como estrategia para superar el dominio que ejercen las transnacionales sobre nuestra agricultura y sobre nuestra alimentación[vii].  Debemos expresar que como GRR consideramos a la agricultura orgánica como expresión de las producciones y de los intercambios locales, que deben continuar las prácticas naturales. Consideramos incompatible con la Soberanía Alimentaria de los pueblos, el que las producciones “naturales”  tengan fines de exportación y pensamos que nunca podrían ser presentadas como pretendida alternativa sana y de mercado, de las producciones industriales con las que, suelen compartir similares matrices de escala e insumo dependencia. Es, lamentablemente,  en lo que ha devenido una cierta agroecología, que ha sido cooptada por los agronegocios, como un “nicho” más para hacer dinero. Incluimos en ello, el cada vez más inadmisible negocio de las certificaciones que maquillan las relaciones globales.
En el plano internacional el GRR ha denunciado con énfasis el alineamiento de la Argentina con las políticas de los EEUU y de la OMC, así como el compromiso desembozado a favor de las empresas de Biotecnología y emergentes mercados energéticos, desarrollado durante los últimos más de veinte años por la Cancillería argentina en todos los Foros Internacionales y que se mantiene sin mayores cambios que no sean cosméticos, o peor todavía, por el reemplazo directo del personal diplomático por sectores del Ministerio de Agricultura que responden a los agronegocios. Respaldamos políticas de unidad con los hermanos pueblos de la América Latina, no sólo en lo comercial y cultural, también en el tratamiento de la Deuda Externa y en los modos de enfrentar las nuevas y crecientes amenazas de la Globalización. Esto último implica reconocer asimismo que, bajo diversos matices, el mismo modelo extractivista y agro exportador se ha impuesto a lo largo del continente, aunque bajo variados gobiernos «progresistas». Entendemos por ese modelo, en primer lugar al Sistema Global de la Soja, tanto en cuanto a monocultivos para la exportación de forrajes, como ingesta de la población, y también, como agrocombustibles para alimento de los inyectores de los automóviles europeos y de otros países centrales, incluyendo a China. Hemos denunciado cómo, desde posiciones supuestamente progresistas y hasta de izquierda, se alientan políticas que conducen a nuevas sumisiones coloniales y que modifican los patrones alimentarios de nuestros Pueblos. En este sentido, consideramos que los Agrocombustibles son la nueva fase de apropiación de nuestros territorios y bienes naturales por parte de las Corporaciones y sus “gerentes” los gobiernos nacionales, como en el caso argentino y lamentablemente, también en otros de nuestro continente latinoamericano. Resulta inmoral que, en medio de poblaciones con hambre, se destinen los frutos de la tierra al alimento de los motores de Europa y de los EEUU, en especial cuando todo proyecto de disminución del consumo y de los gastos de energía, se encuentran ausentes de las agendas globales y, en concordancia “demandamos la inmediata detención de los mecanismos de mercados de carbono, geo-ingeniería, REDD y los agrocombustibles…”.
Con referencia al accesos a la Tierra, estamos en total desacuerdo a apoyar la “distribución masiva de tierras” ya que en Argentina se da la paradoja de que quienes tienen tierra la han edido a los “pooles” y quienes la solicitan, lo hacen para incorporarse al agronegocio de los monocultivos. Quienes hoy están estructurando  ONU-REDD ReducingEmissionsfromDeforestation and forest Degradation (REDD) también hablan de reforma agraria[viii].  Es que los negociantes de los mercados globales salen a buscar nuevos objetos de especulación, especialmente tierras fértiles, agua y alimentos, además del oro, metales estratégicos y cuencas hidrocarburíferas. Son capitales corporativos que no sólo buscan dar respaldo tangible a sus divisas vacías de valor, sino que, adictos a las fábulas del “crecimiento”, descubren ahora que no pueden alimentar a su propia población de clases medias, es decir cambiando radicalmente sus propias dietas, y buscan enclaves en propiedad o arriendo. Es el caso de China. Sus tierras agrícolas están desapareciendo ante el avance industrial y sus suministros de agua se encuentran en estado crítico. Con más de 1.8 billones de dólares de reservas en divisas, y 500 millones de nuevos ricos que pretenden emular a un occidental consumista, China pretende usar dinero generado por su artificial crecimiento, para invertir en su propia seguridad alimentaria. ¿Dónde? en el extranjero. Y es lo que está haciendo, no sólo en Asia y en África. Ahora también logró instalarse en la Argentina con la amplia colaboración de la dirigencia política progresista[ix][ix].Uno de los mayores desafíos que enfrentamos en estas épocas de globalización, es la instalación en nuestros países de sistemas, que podriamos denominar como de nuevas colonialidades, que responden a las necesidades de los mercados internacionales, hacia los que exportamos nuestros bienes naturales y nuestras producciones masivas de comodities… Las dificultades son políticas y son consecuencia de que algunos de esos regímenes políticos no necesariamente son neoliberales, sino que suelen travestirse de progresistas para encubrir sus políticas de sometimiento con relatos y simulacros de izquierda, que se justifican en la extrema realidad de la coyuntura y buscan convencernos con los argumentos de lo políticamente posible, tal como si pudieran convencernos de que profundizando los actuales neo desarrollismos y los espantosos modelos extractivos, tanto agrícolas como mineros, que se viven en la América del Sur, pudiésemos llegar al Socialismo, que alguna vez nos prometieran…No son pocos pese a todo, los dirigentes sociales que han cambiado el sueño de la Soberanía Alimentaria por la pesadilla de la cooptación, por los subsidios y el asistencialismo, en respaldo a esos gobiernos. Nos permitiríamos observar con pena, cómo se advierte esa situación, en la ausencia notoria de los movimientos campesinos en las actuales luchas por la tierra y por reclamos democráticos en el hermano Brasil.Todo lo que expresamos en este documento, consta y está ampliado en nuestras páginas con varios enlaces en los cuales ofrecemos nuestro apoyo, solidaridad, asesoramiento y dónde hacemos visible las luchas de quienes hemos dado en llamar “neo-rurales” jóvenes que desertan del urbanismo compulsivo alentado por los gobiernos progresistas y pretenden volver a la tierra, para vivir en ella.

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