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RECHAZAMOS Y NO ACATAMOS EL FALLO DE LA HAYA -Lalo Moreyra-

A pesar que la única instancia que teníamos era este tribunal, porque así lo manda el estatuto del Río Uruguay, violado por el gobierno de la ROU y por Finlandia, a través de BOTNIA y ante el hecho unilateral consumado sabíamos desde siempre que era casi imposible que fallara en contra de los intereses corporativos  mundiales depredadores, representados por  dicha corte.

Los 14 miembros del tribunal no son jueces independientes del poder económico global, son parte del mismo en una “asociación ilícita” que representa judicialmente a las corporaciones depredadoras y colonialistas, el CFI y Banco Mundial (que le otorgo el préstamo a BOTNIA)

Los gobiernos de nuestros países periféricos, cuyas tierras son el destino final de las industrias basura, como resolvió el primer mundo, cínicamente graficado por el economista L. Sommers, colaboran con una legislación ambiental perniciosamente blanda, que simula cuidar el ambiente.

Razones por las que no acatarémos el fallo de la Haya:

  1. Falló el tribunal que el gobierno del Uruguay violó serialmente (10 veces) el estatuto del Río Uruguay, pero no estableció sanción alguna por lo tanto dejó el violador suelto.
  2. La corte groseramente determinó que “no hay suficiente prueba, si indicios de contaminación”. Aquí “blanquea” la ilegal planta de BOTNIA y nos impone a los habitantes de la cuenca del Uruguay la carga de la prueba por la contaminación a futuro, con el daño irreversible a nuestro cargo y recién ahí tendríamos “derecho” a pedir el desmantelamiento de la ilegal planta,  o sea comienza el fallo acusando de ilegal a BOTNIA y luego “la legaliza” en sus 40 años de vida útil.
  3. El fallo internacional no fue impuesto de acuerdo a derecho. Desconoció e ignoró el derecho ambiental internacional y los principios rectores del mismo, tal es el “principio preventivo y precautorio” a pesar de reconocer en el fallo como “contaminante” la industria pastera y aceptar dentro de las pruebas ofrecidas por la Argentina la presencia de Nonilfenoles (sustancia prohibida), dioxinas y furanos y episodio de floración de cianobacterias. La corte estableció que todos estos hechos de contaminación no son atribuibles a BOTNIA por la prueba ofrecida.
  4. 4. El fallo desconoció e ignoró “la licencia social del pueblo de Gualeguaychú” justificó a la empresa expresando que la misma realizó las “audiencias públicas en Fray Bentos” pero no encontró la corte importancia alguna a las que no se realizaron con los habitantes de Gualeguaychú, por supuesto que no lo expresa el fallo, se deduce de su silencio.
  5. 5. ¿Desconocían estos jueces el derecho consuetudinario de Europa que impide instalar un emprendimiento industrial contaminante en un rio compartido sin la autorización de su país vecino? Por supuesto que la corte conocía esta jurisprudencia pero aceptarlo hubiere sido fallar y “retrotraer los hechos al estado anterior a la instalación de BOTNIA o sea desmantelarla”.

Por los argumentos que expresamos nos declaramos en estado de rebelión permanente hasta que la contaminante BOTNIA se retire  de las aguas del Río Uruguay, las que nunca debiera haber manchado.

Hace 500 años los invasores extranjeros,  con la cruz, la espada y la ambición desembarcaron en las tierras de la América aborigen y se llevaron la vida de nuestras razas indias, el oro, las enormes riquezas, dejando sus miserias y enfermedades.

Ahora vestidos con otros ropajes vienen por lo que queda.

Pero está Gualeguaychú con su coraje a toda prueba

La lucha continua hasta que todas las industrias contaminantes se vayan del Río Uruguay.

ESTA VEZ NO PODRAN.

lalo@fundavida.org.ar

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