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PRIMERAS RESPUESTAS A LA SOLICITADA DE LA FEDERACION AGRARIA Y LA SOCIEDAD RURAL ARGENTINA

GLIFOSATO VENENO CONTRA LA VIDA
La solicitada de la Federación Agraria y de la Sociedad rural, solo integra un
capítulo más de la escalada economicista monopólica instaurada en la República
Argentina en la década de los noventa, cuando a la luz de las políticas ultra liberales,
nuestro país se postró e inclinó a la ola globalizante, y llegó a su punto final en el año
2001.-
De aquello quedaron muchas desviaciones, entre las cuales podemos nombrar la
desgracia de introducir entre los agroquímicos, la tendencia casi totalitaria de sostener
sus herbicidas, con sustancias gravosas como el endosulfan (actualmente prohibido por
la Quinta Conferencia de Estocolmo aún no vigente en la Argentina), o bien el producto
defendido por los firmantes a saber el “glifosato”.-
Nace así su utilización indiscriminada, y sin control alguno, a la luz de la
obtención, en lograr con su uso, la muerte sin cuestión previa de toda vida alrededor de
la planta a germinar.- Sueño de los agroindustriales, que su negocio sea pingue sin
perder ni arriesgar prácticamente nada en su cometido comercial y negocial.- Allí se une
la mesa de Enlace con el Gobierno Nacional, para obtener la mejor renta y succionar
unos sus ganancias mayúsculas y otros las brutas retenciones, todos a expensas de los
efectos esdrújulos que este sistema provoca.-
Ahora bien, que se obtuvo en contra prestación, de dicha situación inmejorable
para el productor y el Gobierno socios en éste cometido, la necia realidad de obtener
una producción monopólica (sojización), y dependiente de la firma que crea el
herbicida, quien le otorga al productor la semilla y el herbicida en una suerte de set, que
a la postre lo inhabilita a aquel, para producir una semilla diferente y lo deja con la
tierra yerma sino la vuelve a utilizar, en virtud de tan eficaz cometido.- Sin hablar del
sistema “terminator”, que vuelve ineficaz a la semilla en caso de no utilizarse en la
temporada vigente.- Es el sometimiento a la suerte de los transgénicos, cuyos efectos
desconocidos han logrado no permitir su uso en muchos países del mundo avanzado.-
El costado letal alcanza a descubrirse en los seres humanos o animales, quienes
se encuentran a su vez sometidos a estos efectos tan eficaces de los herbicidas, quienes
por su cercanía o actividad desarrollada, consumen en sus propias narices con o sin
voluntad de este veneno tan eficaz, que lleva consigo la explotación agropecuaria
denominado “glifosato”.-
Fue ante esta cruel realidad, de enfermedades, canceres, mal formaciones y
abortos espontáneos en los seres humanos, seres centrales en el cuidado del ambiente
por su característica antropocéntrica, que la Asociación Argentina de Abogados
Ambientalistas (AAdeAA), inicio el 17 de Marzo de 2009 con el respaldo del estudio
logrado por el doctor Andrés Carrasco, la causa n* 262/2009 ante la Corta Suprema de
Justicia de la Nación, el pedido de suspensión de la comercialización de esos productos
y de su aplicación, hasta determinar su verdadera o falaz inocuidad.- Esta causa aún esta
en tramite sin haber obtenido respuesta concreta alguna.- Allí destacamos que los
herbicidas más comercializados en la República Argentina incorporan dentro de su
fórmula al glifosato, y que los cultivos transgénicos, tienen la manipulación genética
para desarrollar una resistencia a esa sustancia química.-
Todo ello producto de estudios de toxicidad que revelaron efectos adversos en
todas las categorías estandarizadas de pruebas toxicológicas de laboratorio en la
mayoría de las dosis ensayadas: toxicidad subaguda (lesiones en glándulas salivales),
toxicidad crónica (inflamación gástrica), daños genéticos (en células sanguíneas
humanas), trastornos reproductivos (recuento espermático disminuido en ratas; aumento
de la frecuencia de anomalías espermáticas en conejos), y carcinogénesis (aumento de la
frecuencia de tumores hepáticos en ratas macho y de cáncer tiroideo en hembras). A
nivel eco-tóxico-epidemiológico, la situación se ve agravada no sólo porque son pocos
los laboratorios en el mundo que poseen el equipamiento y las técnicas necesarios para
evaluar los impactos del glifosato sobre la salud humana y el medioambiente.
En humanos, los síntomas de envenenamiento incluyen irritaciones dérmicas y
oculares, náuseas y mareos, edema pulmonar, descenso de la presión sanguínea,
reacciones alérgicas, dolor abdominal, pérdida masiva de líquido gastrointestinal,
vómito, pérdida de conciencia, destrucción de glóbulos rojos, electrocardiogramas
anormales y daño o falla renal.
Señalamos finalmente que la aplicación de la DL50 aguda como única
metodología de categorización toxicológica va en contra del artículo 41 de la
Constitución Nacional, que señala que “Todos los habitantes gozan del derecho a un
ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades
productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las
generaciones futuras; tienen el deber de preservarlo”. Y también del principio
preventivo y precautorio del artículo 4 de la ley 25.675 que dicen : “Principio de
prevención: Las causas y las fuentes de los problemas ambientales se atenderán en
forma prioritaria e integrada, tratando de prevenir los efectos negativos que sobre el
ambiente se pueden producir. Principio precautorio: Cuando haya peligro de daño grave
o irreversible la ausencia de información o certeza científica no deberá utilizarse como
razón para postergar la adopción de medidas eficaces, en función de los costos, para
impedir la degradación del medio ambiente….”
Así como alternativa para lograr ubicar al glifosato en el lugar que
verdaderamente corresponde, existe un proyecto de modificar la categorización de la
normativa de clasificación toxicológica de los denominados fitosanitarios, de manera tal
que sea obligatoria la consideración de las toxicidades agudas letales, agudas subletales,
letales de mediano y largo plazo, subletales de mediano y largo plazo, crónicas letales y
crónicas subletales, aplicando para tal fin metodologías que permitan conocerlas.
Los agroquímicos permitidos que no tengan determinadas todas las toxicidades
indicadas en el punto anterior, en un plazo máximo de seis meses, serán categorizadas
como “Ia-sumamente peligrosos, muy tóxicos, con banda roja”, ya que ni quienes
promueven las fumigaciones, ni quienes las realizan, ni quienes padecen fumigaciones
conocen el daño que les pueden hacer, tanto a las personas como al ambiente y a otros
cultivos sobre los cuales caen las pulverizaciones. Y que estos estudios y
categorizaciones sean realizadas por investigadores o grupos que sean independientes de
las personas físicas y jurídicas que se benefician con la comercialización y aplicación de
estos productos químicos.
De esta forma, lograríamos inmediatamente recategorizar al glifosato que mas
allá del impecable estudio realizado en su laboratorio por el doctor Andrés Carrasco con
anfibios, quien sostuvo que con dosis mucho menores a las utilizadas en los herbicidas
el glifosato es realmente letal.-
Dr. Mariano Aguilar
Director Ejecutivo de AAdeAA

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