Home / Calentamiento Global / oceanos sin peces

oceanos sin peces

La FAO anticipa que a fines de la próxima década no quedarán cardúmenes de peces susceptibles de ser explotados comercialmente, ahora anuncian que a mediados de este siglo directamente no habrá peces en los mares.

Fundador de Sea Shepherd vaticina el fin de los peces para 2048


Si las pesquerías siguen devastando el océano tal como lo han hecho hasta ahora.

En Chile, país donde vivo, siempre se discute sobre la Ley de Pesca que beneficia a «las siete familias más poderosas del país». Bueno, además de esta realidad que ya es más que evidente, existe un sinnúmero de buques factorías que han sido transformados en reales procesadoras ilegales de peces. Es el caso del Lafayette, uno de los pesqueros ilegales más emblemáticos, capaz de procesar hasta 547 mil toneladas de pescado al año.

La Armada de Chile está consciente, los gobernantes también lo están. De hecho, hace sólo dos semanas la presidenta Michelle Bachelet anunció la aprobación del Parque Marino Nazca-Desventuradas en la conferencia Nuestro Océano, triplicando la superficie de áreas protegidas.

A pesar de este enorme esfuerzo de las autoridades, surge la pregunta: ¿quién vigila realmente que se termine con la pesca ilegal y cuánto tiempo nos queda para que al tratar este problema no sea lo suficientemente tarde?

Al respecto, el capitán Paul Watson, fundador de la ONG Sea Shepherd, dice que no quedan más de 3 décadas para vaciar el océano. A continuación puedes leer la carta:

Los peces del océano deben ser declarados tabú

Tradicionalmente, las culturas polinesias ponían tabúes a determinadas áreas para asegurar que las poblaciones de peces no se sobrepescaban ni se devastaban. Un área solía declararse tabú durante cierto tiempo, a veces durante años. Los castigos por incumplir un tabú podían llegar a ser severos, incluidos el ostracismo y la pena de muerte.

Estas culturas insulares reconocían muy bien las leyes de la ecología:

  1. Diversidad
  2. Interdependencia
  3. Recursos finitos

Hoy los océanos son saqueados y no existe ningún lugar seguro para los peces. No hay áreas tabú. A menudo los santuarios marinos son un mero incentivo para los furtivos.

Necesitamos que se haga cumplir la ley pero hay una falta de voluntad política y económica para hacerlo.

Me crié en un pueblo pesquero de la costa oriental de Canadá. Crecí con una dieta a base de pescado, incluidos bacalao, caballa, langosta y arenque entre otros. He sido testigo de la disminución de muchas de estas poblaciones de peces.

No como pescado desde hace décadas. Entiendo que comer pescado es ecológicamente irresponsable y hace muchos años me autoimpuse el tabú de comer pescado.

Una de las razones por las que no como pescado, a parte de las consideraciones éticas y ecológicas, es que cerca del 40% de los peces extraídos del mar es convertido en harina de pescado para alimentar a los pollos, cerdos y al salmón de piscifactoría. También alimentamos con enormes cantidades de pescado a los gatos domésticos y a los animales de pelaje.

Así pues, cuando alguien se come una hamburguesa, también está devorando el Océano.

Cuando alguien come pescado capturado por un palangrero, un buque de cerco o un arrastrero con ayuda de maquinaria pesada y tecnología o come pescado de piscifactoría está matando nuestro Océano.

El océano está muriendo bocado a bocado.

En 2048 no habrá ninguna pesquería porque no habrá ningún pez que pescar.

Algunos dirán, bueno, ese es un problema con el que se encontrará la gente de 2048. Mientras tanto, ¡me encanta el pescado!

Y a mí me encantan los peces pero vivos y nadando en el mar, manteniendo la integridad ecológica de los ecosistemas marinos.

Un pez tiene más valor para la humanidad nadando libre en el mar que en el plato de alguien.

Una de las soluciones al cambio climático que muy pocos quieren escuchar es que necesitamos detener todas las operaciones pesqueras industrializadas con el fin de revitalizar la biodiversidad en el mar. Necesitamos dejar que la naturaleza restablezca el equilibrio que hemos dañado.

Y para ello necesitamos imponer un tabú en los océanos del mundo durante al menos una generación.

Cuando no haya más peces, el mar morirá y cuando el Océano muere, ¡morimos nosotros!

Comentá desde Facebook

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *