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NO ALCANZA CON LAS «BUENAS PRÁCTICAS»

 

El tema del envenenamiento de nuestra salud y de la naturaleza por el modelo de producción agrícola conocido como Agricultura Industrial se va instalando en nuestro debate cotidiano sin prisa pero sin pausa, algo que en principio está bien aunque probablemente la reversión de este modelo, si ocurre finalmente, llegará tarde para millones de personas en todo el planeta víctimas directas de esta práctica.

NO ALCANZA CON LAS «BUENAS PRÁCTICAS»

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En una charla realizada por la Federación Agraria, la Sociedad Rural Argentina y la Sociedad Rural de Gualeguaychú se desarrolló un debate respecto a la Ley de Plaguicidas y uso de Agroquímicos, donde las entidades relacionadas con el campo concluyeron que el productor debe tener una responsabilidad total en el cuidado del medioambiente.               Muy tarde, pero no deja de ser un comienzo, porque el desencadenante de esta repentina preocupación por parte de las entidades gremiales responsables del modelo agrícola ha sido la condena por parte de un Tribunal de Concepción de Uruguay a los responsables de la fumigación de agrotóxicos sobre una docente y sus alumnos de la Escuela Rural Nº44 de Santa Anita.    De hecho, la principal oradora, Gabriela Zermatten, focalizó su exposición en lo que llaman el Uso Correcto de agroquímicos y las consecuencias legales que puede acarrear el no cumplir con los protocolos de aplicación.

En la charla se expusieron dos de las tres posturas en este tema, la de quienes consideran esta forma de producir alimentos como una inevitable implicancia de un presunto progreso de la humanidad y pregonan una suerte de resignación antes estas consecuencias realmente escandalosas, y también estuvieron presentes, y esto es una novedad, quienes hablan en nombre de organizaciones sociales y pretenden jugar el rol de moderados promoviendo lo que llaman el Uso Amigable de estos venenos, que en la práctica significa: envenenémonos pero tratemos de que sea de a poquito.

Los ruralistas, y se hizo evidente en este debate, están preocupados primordialmente por las consecuencias legales que los podrían imputar y condenar, de hecho Zermatten insistió en que la responsabilidad principal es del Estado dado que no ejerce su poder de policía, incluso abundó afirmando que La Ley provincial de plaguicidas está vigente y se debería estar cumpliendo a rajatabla”, y enfatizó que la responsabilidad de estos delitos la tienen los Municipios: “Son los que deben velar por la salud de los ciudadanos cuidando el medio ambiente y los recursos naturales de cada lugar”   Lo que claramente es falso porque la gran mayoría de las fumigaciones se efectúan en zonas rurales fuera del ejido de los municipios, lugares donde generalmente incluso se descartan en cualquier lugar los envases de los venenos utilizados.

Por ahora pocos hablan de la tercera posición, la única racional, que sostiene que producir los alimentos utilizando venenos es por lo menos irracional y que la humanidad en 9.940 de los 10.000 años en los que viene desarrollando la agricultura lo hizo en forma sustentable preservando la salud humana y las cualidades de los suelos.

El modo tóxico de producir alimentos fue instalado por las empresas que desarrollaron sus venenos para matar seres humanos en las guerras mundiales del siglo pasado y que luego los reciclaron en este modelo siniestro que nos está enfermando y matando a todos, la naturaleza y la vida en general.

Europa le está cerrando la puerta a la agricultura industrial, a pesar de eso una de las empresas más grandes del continente, la alemana Bayer, ha adquirido recientemente la marca insignia de este modelo: Monsanto, que seguirá avanzando en el control de la alimentación mundial, aunque a sus connacionales de la Comunidad Europea los resguardarán muy bien de consumir esos alimentos.

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