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NINGUN VENENO ALCANZA PARA DERROTAR LA NATURALEZA

El hombre, con su soberbia suicida, desde siempre ha pretendido “domesticar la naturaleza.”

Pero ésta, una y otra vez se ríe de la ingenua pretensión humana y va restaurando sus daños, aunque, en nuevos procesos,  mas allá de la conveniencia de la raza humana, que para la naturaleza, es solo una especia animal mas, de las tantas que han aparecido, crecido y extinguido en la historia del universo.

La combinación de la esquizofrenia del hombre con el paradigma de la era moderna: la Ganancia, exacerbó hasta el límite estos procesos de acción y reacción entre la miserable evolución tecnológica de la modernidad y los procesos naturales.

El siglo XX fue la explosión de la agricultura química.

Los procesos naturales fueron reemplazados por tecnologías productivas basadas en la utilización de venenos sintéticos, que se han ido incorporando a los suelos y los acuíferos provocando alteraciones que en pocos años mas invalidarán la posibilidad de producir alimentos en cantidad y cualidad, aptos para la reproducción de la especia humana.

En el mientras tanto, la naturaleza reacciona cansina, pero inexorable a las agresiones que le inflige la fatuidad del hombre.              Éste, con ingenua soberbia, interpreta sus mensajes como debilidad, subiendo la apuesta de la agresión, en vez de comprender que el proceso lo conduce al precipicio.

La introducción del Glifosato, hijo putativo del agente naranja usado como defoliante en la guerra de Vietnam, ilusionó a los maquiavélicos que se adelantaron a proclamar…”este inocuo producto es la solución a los requerimientos alimentarios de la humanidad en el futuro

Poco tiempo después  se vio que no era inocuo ni tampoco parte de la solución, sino, por el contrario:  era el problema.

De las formulaciones originales se fue pasando a las mas reforzadas, primero fue el Round-Up, luego el Round-Up Plus, después el Round-Up Plus 2 y ahora, frente a la evidencia: que a la naturaleza no se la puede derrotar, suben la apuesta y anuncian su combinación con cócteles de venenos.

Primero fue la planta sagrada de los Incas: el Amaranto, la planta que se rebeló contra el inocuo herbicida.

Pero ahora, y cada día más, aparecen nuevas especies resistentes al veneno de Monsanto, ahora le toca el turno al sorgo de alepo y a la Echinochloa Colona.

El Amaranto comenzó a manifestar su cualidad «infectando» campos de soja en EEUU, y en 2005 aparecieron plantas de sorgo de alepo resistente a glifosato en el NO Argentino, en el 2007 se sumó Echinochloa Colona.

Se estima que en nuestro país ya hay 120.000 hectáreas con plantas que han desarrollado inmunidad al Glifosato.

Aparecieron en Salta y Santiago del Estero, ahora ya se ven en Córdoba, y los analistas no dudan en pronosticar que se irán extendiendo a toda el area sembrada en la Pampa Húmeda.

LA SOLUCIÓN QUE PROMUEVEN LAS MULTINACIONALES AGROQUÍMICAS

Los técnicos de las empresas agroquímicas, como era de esperarse, proponen soluciones contestes a sus intereses económicos, que agravarán el envenenamiento y la contaminación: Recomiendan el uso del glifosato en mezcla con otros productos específicos para el control del biotipo resistente.

Ahora aconsejan las mezclas de glifosato con Diurón o con graminicidas FOP o DIM

De igual modo, mezclarlo con MSMA para controlar al sorgo de alepo resistente a glifosato en los barbechos químicos destinados al cultivo de granos o con Imazetapir o los graminicidas citados para controlar a este biotipo dentro del cultivo de soja.

Para las labores de exterminio a las de las matas de sorgo de alepo resistentes, recomiendan el Imazapic e Imazapir.

También están «evaluando» incorporar nuevos OGMs, ya desarrollados, disponibles por su tolerancia a herbicidas mas tóxicos y potentes.

Las variedades de soja STS, los maíces LL (Liberty Link) o los IMI  permiten utilizar para el manejo del sorgo de alepo a los herbicidas Nicosulfurón, Glufosinato de Amonio

Los nuevos híbridos de maíz desarrollados toleran al Nicosulfurón y, especialmente, al Foransulfurón.

El alarmante pronóstico emitido por las organizaciones científicas y ambientales que denuncian diariamente el envenenamiento de la gente y la naturaleza por parte de estas multinacionales asesinas que se han apropiado de la producción de alimentos en el planeta se viene cumpliendo inexorablemente.

Ante las evidencias del envenenamiento y la respuesta de la naturaleza, estos sistemas asesinos solo reconocen un remedio: aumentar los cócteles de venenos volcados en los suelos y acuíferos y acelerar el proceso de envenenamiento y por lo tanto acortar los tiempos disponibles para la sobrevivencia, de la mayoría de las especies de mamíferos, especialmente los humanos.

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