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MOVUS LLEVO LA VOZ DE LOS URUGUAYOS A FINLANDIA – EXPOSICIÓN DE V. BACCHETTA

EXPOSICIÓN DEL MOVUS EN HELSINKI  SOBRE EL ROL DE UPM EN URUGUAY

Organizado por la Facultad de Ciencias Sociales, el Centro sobre Responsabilidad Empresarial y la Iniciativa Global sobre Extractivismos y Alternativas de la Universidad de Helsinki, el 3 de octubre tuvo lugar en esta ciudad un foro de discusión sobre la presencia de la empresa finlandesa UPM en Uruguay.

La pregunta formulada a los participantes fue: ¿Es este un caso de colonialismo finlandés, como dicen algunos críticos, o una oportunidad para un futuro sostenible, como sostiene el gobierno de izquierda de Uruguay?

Participaron en representación del Movimiento por un Uruguay Sustentable (Movus), integrante de la Coordinadora Nacional contra UPM, el periodista Víctor Bacchetta, los investigadores de la Universidad de Helsinki María Ehrnsytröm-Fuentes, Markus Kröger y Jussi Pakkasvirta, la vice-presidenta de Relaciones con los socios de UPM, Saara Tahvanainen, y el director del Centro de Solidaridad Sindical de Finlandia (SASK), Janne Ronkaine. El foro fue moderado por el profesor de Política Mundial Teivo Teinaimen.

He aquí la presentación inicial realizada por el Movus:

Buenas tardes, es un placer para nosotros estar aquí y agradezco vuestra amabilidad por escucharnos. Agradezco a los organizadores este foro y en especial a Teivo TeinaInem por la iniciativa.
Antes que nada, no vengo a recriminarles lo que sucede en Uruguay con UPM.Somos responsables de lo que nos sucede en nuestro país y existe actualmente una importante movilización contra el gobierno nacional y UPM en Uruguay.
UPM es una empresa multinacional y se comporta como tal, lo que nos pasa a nosotros en Uruguay también les puede pasar a ustedes en Finlandia.

Nuestras objeciones a la nueva planta de celulosa de UPM en Uruguay.

  1. Inversiones que Uruguay debe hacer para el proyecto de UPM

De acuerdo con las cifras oficiales, Uruguay invierte 4.624 millones de dólares, mientras UPM dice que invertirá 3.050 millones de dólares. Uruguay aporta el 60 % del capital del proyecto, pero no participa de sus ganancias y exime a la trasnacional de pagar impuestos (unos 4.000 millones de dólares). Debe tenerse en cuenta que, durante quince o treinta años, el flujo financiero del gobierno será negativo.
La nueva planta de celulosa proyectada por UPM en Uruguay compromete por varias generaciones el futuro del país, tanto por el aspecto financiero y la deuda externa como porque refuerza la función del país como simple proveedor de materias primas con graves impactos sociales y ambientales.
El proyecto de UPM es un muy mal negocio para Uruguay. La empresa y el gobierno afirman que se generarán muchos empleos, pero esto no es real.

  1. Insuficientes evaluaciones de impacto ambiental del proyecto.

UPM decidió la ubicación de la planta de celulosa sin ninguna evaluación ambiental previa del estado uruguayo.
La Ley de Ordenamiento Territorial fue violada para autorizar la localización de la planta de celulosa en el Río Negro, el Proyecto Ferroviario y la Terminal Portuaria decididos por UPM.
El tren de UPM mantiene el actual trazado, cruzando áreas densamente pobladas con celulosa y productos químicos peligrosos. Ha surgido un amplio movimiento legal de vecinos contra esta decisión.
El contrato de inversión firmado por el gobierno uruguayo fijó plazos muy cortos para todas las autorizaciones ambientales de las diferentes partes del Proyecto UPM, incluidos los nuevos proyectos forestales de la empresa y sus asociados.
Los reducidos plazos de las autorizaciones han llevado a la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) a pasar por encima de las normas vigentes.
Los técnicos de la Dinama reconocieron que UPM obtuvo la autorización para iniciar la construcción de la planta de celulosa sin que estuvieran definidos aspectos sustanciales del proyecto tales como el tratamiento de los efluentes.
¿Su puede llamar a esto responsabilidad por el medio ambiente?

3. El proyecto UPM agravará el daño a la fertilidad de la tierra, el impacto del efecto invernadero y la red hídrica del país.

Uruguay posee un ecosistema de praderas con una gran red hídrica, absolutamente apto para producir alimentos en forma natural. Sin embargo, estamos plantando árboles con destino a celulosa cuando se está deforestando la selva amazónica para realizar ganadería o agricultura.
Los estudios científicos muestran que el flujo de agua de una cuenca forestada se reduce significativamente y en momentos de estrés hídrico se reduce hasta en un 70 por ciento. Se dice que las plantaciones de árboles son mejores para contener el calentamiento global, pero también se ha demostrado que los pastizales naturales absorben más carbono que los monocultivos de árboles.
La nueva planta de celulosa de UPM captará 136 millones de litros de agua del río Negro y devolverá 107 millones de litros de efluentes todos los días. Para diluir el efluente de tal manera que no agrave la contaminación actual, Uruguay debe suministrar a UPM un caudal mínimo de 80 metros cúbicos por segundo. Esta demanda equivale al consumo de agua de 54 millones de personas.
El Río Negro está muy contaminado, la planta de celulosa de UPM no lo mejorará y no es aceptable compensar con una suma de dinero la degradación ambiental.
¿Se puede llamar a esto sostenibilidad ambiental?

  1. Las grandes plantaciones de árboles y la planta de celulosa de UPM agravarán los problemas sociales en Uruguay.

Las plantaciones forestales requieren menos mano de obra que las otras actividades rurales. Por cada mil hectáreas, la lechería emplea 22 personas, la ganadería ovina ocupa de 18 a 20 personas y la ganadería vacuna extensiva emplea 5 personas; mientras que las plantaciones de árboles ocupan 1,5 personas.
Se dice que el nuevo proyecto UPM generará 8,000 nuevos empleos, se dijo más tarde que habrá 10,000, pero esto no es cierto. La construcción de la planta requerirá de dos a tres años y solo en seis meses se utilizará algo más de 5.000 personas. Pero en los siguientes 20 años, la planta de celulosa empleará a unos 500 trabajadores y poco más en el tren y la terminal portuaria.
El acuerdo de inversión establece (cláusula 3.6.10 c) el compromiso de incorporar a la ley positiva de Uruguay, ya sea en la forma de ley, decreto o, finalmente, como convenio colectivo, las normas resultantes de las negociaciones laborales con UPM.
Esto es una violación de la independencia del Poder Legislativo.

5. Intervención de UPM en planes de educación pública y propaganda empresarial oculta bajo tareas de beneficencia.

UPM utiliza una fundación benéfica, denominada Fundación UPM, para realizar tareas educativas con niños, jóvenes y docentes en la escuela primaria y en la enseñanza media. La Fundación UPN se presenta como cuidadosa del ambiente en aspectos secundarios, sin mencionar el impacto de su actividad principal.
Al mismo tiempo, el Contrato de Inversión ROU-UPM incluyó una cláusula (3.6.4 a) aceptando la interferencia de UPM en la educación pública al establecer que el estado uruguayo «deberá tener en cuenta de buena fe y aplicar los puntos de vista de UPM» para mejorar las instituciones de educación técnica del país.
Las acciones de la Fundación UPM comparten la filosofía de las colonias industriales del siglo pasado. Las ayudas de la empresa llevan siempre estampada su firma, de tal manera que la población sienta que tiene esos beneficios gracias a UPM.
Es una limosna frente al millón de dólares diarios que UPM gana con la planta de celulosa de Fray Bentos, gracias a las exenciones tributarias otorgadas por el estado uruguayo.
¿Se puede llamar a esto Responsabilidad Social Empresarial? No, esto es paternalismo y propaganda comercial encubierta.

  1. Democracia y soberanía nacional. El Contrato ROU-UPM violenta el estado de derecho y la independencia de Uruguay.

La mayor inversión pública en la historia de Uruguay y también de UPM, se ha hecho a través de negociaciones y decisiones secretas para el sistema político y la sociedad uruguaya.
Varios juristas afirman que el contrato de inversión ROU-UPM es inconstitucional, no tiene apoyo legal ni cumplió el proceso administrativo establecido para los contratos del estado.
Para aceptar las demandas de UPM, el gobierno uruguayo pasó por encima de los atributos del Poder Ejecutivo e invadió los poderes Legislativo y Judicial.
Recientemente, la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de la República y la Institución Nacional de Derechos Humanos han confirmado esas declaraciones.
Los compromisos asumidos y los beneficios otorgados por el gobierno a esta empresa constituyen un privilegio absoluto frente al resto de la economía nacional.
Estamos luchando contra la violación del estado de derecho en una república democrática como Uruguay y, aún más grave, contra la entrega de nuestra independencia a una empresa extranjera.
El contrato ROU-UPM no es un simple proyecto de inversión. Por estas razones, llamamos a este acuerdo un caso colonialista.
Muchas gracias.
Víctor L. Bacchetta.

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