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METABOLIZANDO NOTICIAS (Una Editorial de Jorge Rulli)

EDITORIAL DE HORIZONTE SUR DEL SABADO 24 DE NOVIEMBRE DE 2012 EN LA AM 690
Resulta difícil en la Argentina metabolizar la repulsión y el cansancio que suscitan, las noticias de cada día. El tropel de acontecimientos cotidianos que transmiten los medios, nos hace víctimas y objetos de impactos que nos exceden, la información anestesia las conciencias por saturación y nos obliga a un cierto desapego de lo inmediato. En realidad, tratamos simplemente de sobrevivir. Es el modo de ser argentinos bajo el reinado progresista. No obstante, el caleidoscopio de reacciones todavía desagregadas, que constituyen una incipiente resistencia, va desde la gama de los cacerolazos masivos a los paros generalizados, tal como el del día de la Soberanía. La fotografía de la posterior conferencia de prensa en la CGT, muestra alianzas que poco antes bien pudieron ser impensables. Es posible que a los protagonistas, no los una tanto el amor como el espanto, con seguridad la torpeza política y la soberbia ilimitada del progresismo hace bastante para que diversos sectores y personas, se amuchen en el mismo bando, pero de hecho, están respondiendo a una creciente conciencia del modelo de absoluta colonialidad que se impuso primero desde el neoliberalismo y luego desde el progresismo, y que nosotros hace tanto que venimos denunciando.
Las agresiones verbales del Senador Aníbal Fernández, en ocasión del paro, hacen referencia a un pasado que tal vez para los más  jóvenes resulta remoto, pero que los mayores sabemos que subyace insepulto e irresuelto bajo un simple manto de hojarasca… Las alusiones a la muerte de Vandor dan prueba de ello y si algo faltara para convencernos de que el presente mantiene una relación secuencial con el pasado, basta encender el canal oficial y comprobar como, el panegírico a quién fuera el jefe de Montoneros anticipa demoradas reivindicaciones por parte de su tropa de ayer, hoy en los más altos cargos de gobierno. Sin embargo, me inclinaría a pensar que, en esta etapa en que los mercados fijan las políticas y determinan los relatos con que el poder gerencial se justifica a sí  mismo en su rol de nuevos cipayismos, las alternativas poco tienen que ver con izquierdas y derechas ni tampoco con banderías partidarias, al menos, que no signifiquen más que las contraseñas con que los miembros de las tribus de la política encanallecida, se reconocen entre sí, tal como algunas mafias de las aldeas globales lo hacen a través del modo en que llenan sus cuerpos de tatuajes. En realidad, lo que impera es una colosal incompetencia, una incompetencia funcional al sistema neocolonial, una suma de ineptitudes generalizado que ha premiado sistemáticamente, y además, elevado a la cúspide de la pirámide gerencial, a quienes más se destacaron por su inmoralidad y por su estulticia. Y lo ha hecho mediante un perverso sistema de representaciones, un sistema electoral y partidocrático, que ha vaciado la democracia de todo contenido participativo y que ha logrado reemplazar los antiguos y obsoletos golpes cuarteleros por procedimientos mucho más sofisticados y difíciles de revertir, en que la vida de los ciudadanos termina siendo secuestrada por los nuevos representantes de las corporaciones transnacionales y en que, tal como alguna vez predijera el General Perón, cada nueva elección es una vuelta de tuerca a favor del imperialismo y de sus cipayos nativos…
Lo ocurrido con la fragata en Ghana y el pretender tapar la Deuda Externa con discursos y bravuconadas, ha logrado colocarnos en una encrucijada de la que es harto difícil que salgamos bien parados. Para peor, el descrédito de los irresponsables que conducen las negociaciones es total y pareciera que a tres años del fin de su mandato, el Gobierno como un boxeador al borde del aturdimiento, resulta incapaz de responder, sino tirando golpes de manera insensata… Ya no les basta la construcción del enemigo por Laclau, desde sus cátedras en Londres, ni les es suficiente el mandarinismo insuflado desde la Biblioteca Nacional y los intelectuales de Carta Abierta, para ocultar su incapacidad en el manejo de la cosa pública y en especial, para ocultar una generalizada y fenomenal corruptela basada en el capitalismo de amigos. El marxismo de mercado que han venido practicando, nos ha conducido a la más grande dependencia de las agroexportaciones de comodities y de bienes naturales, a la vez que encumbrando a un modelo que tiene a Monsanto y a la Salada por distintivos emblemáticos de un crecimiento posmoderno y colonizado. Mientras ello ocurría, el progresismo nos entretenía malversando la idea de justicia, devaluando los derechos humanos tan solo a las necesidades de la generación de los setenta, falseando y usurpando las memorias históricas desde los canales oficiales, a la vez que machacando las conciencias con una constante reivindicación de las minorías, pero tan sólo como fragmentos tergiversados y manipulables, trozos apenas de una realidad compleja y superior que fueron siempre incapaces de abarcar. Y me  refiero al país en su  totalidad y al destino argentino tal como muchas generaciones lo soñaron, en particular.
Mientras construían sucesivos enemigos, fuimos de victoria en victoria hasta perder todas las guerras, nos llevaron a ser en el mundo mala palabra y a ser condenados a pagar miles de millones de dólares que, habrán de salir, inevitablemente, del hambre y de los bienes naturales de una Argentina aplastada por las deudas y por el extremo parasitismo de una conducción soberbia y casi descerebrada. Ahora y como consecuencia de todos los fracasos, resulta evidente que estamos en las vísperas de lo impredecible, y no se necesita ser profeta para darse cuenta que ha comenzado un final de fiesta de  unos pocos, con resacas prolongadas para las mayorías… Es el fin de una etapa, en que lo caótico amenaza con instalar una vez más en la vida argentina sus amenazas, a la vez que sus esperanzas remotas de barajar y dar de nuevo. Sentimos la certeza que en lo porvenir habrá desplomes, que habrá nuevos desfondamientos de las instituciones, que habrá mayor infelicidad para los que confiaron y mucho dolor para los que tuvieron expectativas, que tendremos agotamiento de los recursos e hipoteca del futuro para los aun no nacidos, insolvencia moral y económica, especialmente de los fondos jubilatorios saqueados impunemente, y una vez más, fuga de los responsables hacia los paraísos fiscales y la hotelería de lujo en que  han sabido resguardar su miserable porvenir. Me pregunto ahora, si como tantas otras veces permitiremos la impunidad, si permitiremos que el Senado de la República siga siendo el aguantadero de los que necesitan escapar de la justicia, me pregunto cuánto tiempo más continuaremos refugiándonos en el desinterés y en la ignorancia, si acaso continuaremos siendo esa masa que, simplemente escucha los monólogos que se le endosan desde el poder… La crisis nos colocará forzosamente, ante una nueva oportunidad de tomar la palabra, una oportunidad de participar, de hacernos cargo de nuestro destino… Por favor, no la desperdiciemos.

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