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LOS TRABAJADORES URUGUAYOS AMANECEN A LA CRUEL REALIDAD DE UPM

Han recorrido un largo camino. Pero la crónica y agobiante realidad económica de Uruguay, un país donde la riqueza se reparte entre una oligarquía agropecuaria y una burocracia política de jerarcas colgados al presupuesto del Estado, habituales articuladores con aquella, engañó al pueblo con los cantos de sirena de las empresas celulósicas que prometían crear ‘miles’ de puestos de trabajo.

‘8.000’ directos, prometía BOTNIA en su etapa de construcción, y la cifra pegaba en el plexo de la ilusión de los desocupados que habían elejido continuar viviendo en el ‘paisito’, aunque el costo a pagar por esta decisión fuera sumarse a las filas de los desposeidos, los pobres de solemnidad, los bichicome. Porque el plan b consistía en irse del país a buscar suerte en otros destinos, el cruel ostracismo, el castigo más duro que ofrecían los antiguos griegos a sus compatriotas. Plan b que a pesar de su insoportable costo finalmente elijieron uno de cada cuatro uruguayos que se tuvieron que ir a la diáspora.

‘8.000’ puestos de trabajo directo durante la construcción era una cifra poderosa, convincente para la mayoría; era la dignidad durante un tiempo para el que resultare elejido, comida para la familia durante muchos meses; y despues….. ‘que importa del después’, como dice el tango. «Despues se verá, algo va a salir«. Pero el tiempo, ese tirano implacable pasó, y el «despues» se transformó en el «ahora». Y la zanahoria de los 8.000 puestos de trabajo se convirtió en la miserable realidad de trescientos. Y de éstos, los mejores para los gringos que vinieron a manejar la «tecnología», porque los de aquí……. bueno:…»Ud. sabe lo que pasa con los de aquí»

Después de nuevo la ilusión con STORA ENSO y la planta de Conchillas, pero esta vez había menos esperanza, ya muchos sabían que era un pequeño oasis en el desierto, al que había que abandonar cuando todavía no se había saciado la sed de dignidad porque el trabajo duraba unos, insoportablemente cortos, meses.

LLegó la tercera, la mega planta sobre el río Negro, la de UPM2. Pero ahora ya muchos se habían ‘avivado’ como era el juego. Aunque ninguno de esos muchos eran los burócratas el PIT-CNT, para ellos esos miles de puestos durante unos meses significaba (y significa) agrandar la caja del sindicato, y como todos sabemos en el Río de la Plata:…»lo más sagrado para los sindicalistas es la ‘caja’. Y entonces los burócratas políticos del «Fraude Amplio» los llamaron y apretaron para que firmaran una ‘pacto de gobernabilidad’ con las empresas gringas que vienen al saqueo. Y los burócrtas gremiales lo firmaron, porque como todos sabemos a ambos lados del charco para ellos:… «lo más sagrado es es la caja» Aunque para ‘conservarla gordita’ se tuvieran que llevar puesta la historia de tantos luchadores que supieron dar hasta sus vidas para consagrar los derechos sindicales que resguardan la dignidad de los trabajadores charrúas

Pero ahora, como siempre ocurre en la vida, la dolorosa verdad se abre paso entre los «floridos campos de las ilusiones» poniendo la cosas en su lugar, aunque esto llene de amarguras y desencanto a quienes han transitado el asfixiante camino que va de la esperanza a la desesperanza.

Como poníamos al principio los trabajadores uruguayos están amaneciendo a la cruel realidad de UPM, del neolonialismo que traen estas empresas con la complicidad de burócratas políticos que han mentido de la manera más cruel y de burócratas sindicales que ya no lucen callos en sus manos sino los barnices de uñas de las manicuras. De estos gremialistas de nuevo cuño, con traseros gordos de grasa, que demandan (y logran) viajar en primera, o por lo menos en bussines, cuando son convocados por la empresa a escandinavia a negociar la entrega de sus banderas y compañeros

AQUÍ LA NOTCIA PUBLICADA EN inforio.com.uy

Se abre otro frente para UPM

Sindicato: Lo que están dejando en Uruguay es salarios porque todo lo demás se está yendo.

Trabajadores reclaman aumento salarial y evalúan medidas.

Empleados de la industria de la celulosa exigen un aumento salarial de 4% en forma irrenunciable y advierten que por primera vez en 12 años existen dificultades para negociar en los consejos de salarios. En asamblea realizada en SUEBU Fray Bentos, con 90% de los afiliados decidieron no aceptar la fórmula de la empresa finlandesa y delinearon un plan de acción en caso de no encontrar respuestas. El reclamo se realiza en conjunto con trabajadores de Montes del Plata que se encuentran en situación similar.

“Lamentablemente esto se das en el marco de que no hay avance en las negociaciones y con posturas (de la empresa) de que “esta es mi última oferta”. Tanto el sindicato de UPM como el de Montes del Plata, hemos resignado crecimiento para dar lugar a mejoras de salarios más sumergidos, incluso en otras fábricas de la federación del papel, donde las condiciones son inferiores” indicó Mathías Lozano, presidente de SUEBU, sindicato que agrupa a los empleados de UPM (EX Botnia).

“En el convenio anterior logramos por primera vez el hito de conseguir un aumento que potencialmente pudiese decantar en un crecimiento. El acuerdo tenía el espíritu de corregir hacia arriba con respecto a la inflación pero fue violentado por la cámara empresarial y se empezó a descontar a cuenta de los aumento siguientes. Esa pérdida de crecimiento que ocurrió por no respetar un pacto de caballeros, un acuerdo de palabra, nosotros lo valoramos en 4% y no es un número caprichoso. Las dos asambleas (de trabajadores de UPM y Montes del Plata) dicen no podemos movernos por debajo del 4 % (distribuido en 3 años)  porque es algo que ya estaba acordado en las rondas de negociación” afirmó el dirigente sindical.  

“Ahora viendo que las empresas han cerrado sus puertas, la asamblea decidió negociar únicamente en forma conjunta entre los dos sindicatos y las dos empresas en un marco tripartito con el ministerio de Trabajo” al tiempo que definieron un plan de acción con potestades para definir medidas.  Al momento de la asamblea solo quedó una guardia gremial atendiendo el funcionamiento de la planta de celulosa de Fray Bentos.

“Estamos ante un momento en el que lamentablemente nos han llevado a entrar en una medida de correlación de fuerzas que ambos sindicatos hemos querido evitar” explicó Lozano.

MOMENTO. El dirigente Marcelo Massa, recordó que las propias empresas han manifestado públicamente que se encuentran en inmejorable situación. “Mejor momento de exportación con el precio más alto y lo que están dejando hoy en Uruguay es salarios porque todo lo demás se está yendo. Por esto es que creemos que no hay una excusa válida para que digan que no pueden dejar un mínimo crecimiento para el empleado uruguayo” indicó Massa.

Lozano consideró que UPM “se jacta que en 12 años no hemos llegado a esta instancia de tener que plantearnos medidas de fuerza para llegar a un acuerdo. Es innegable que la celulosa atraviesa un muy buen momento: la competitividad y rentabilidad son excelentes porque si no, uno no se explica que quieran abrir una fábrica en el mismo lugar (país). Es cierto que los salarios están por encima de la media de la industria, pero la rentabilidad también está por encima de la media y también las facilidades de renuncias fiscales y beneficios tributarios para insertarse están por encima de los medios de cualquier otro inversor industrial” explicó Lozano.    

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