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LA OCTAVA MARCHA

ACOSTUMBRARNOS A LO EXTRAORDINARIO

Una vez más Gualeguaychú se puso la historia sobre los hombros y emprendió el camino al puente internacional para denunciar a UPM-BOTNIA, pero también para hacerlo con el modelo socioeconómico que esta llevando el planeta a su ocaso definitivo.

Nuevamente la Marcha al Puente convocó a miles de personas que se trasladaron decenas de kilómetros por sus propios medios en un día que tiene como destino el descanso y la recreación.

Si nos dejamos entrampar por los espejismos de la rutina, alguien podría pensar que la Marcha es solo un evento más del calendario regional.

Pero no, la Marcha es un hecho extraordinario, sin precedentes en el mundo, de una comunidad que masivamente y en forma pacífica se pone en pié para luchar por su futuro.

No existe ninguna divisa política capaz de convocar a un hecho equivalente, y esto nos es un dato, es una clara señal de hacia donde van las preocupaciones humanas en el milenio que estamos transitando y del atraso de una dirigencia que en su mayoría no alcanza a comprender lo que esta pasando y solo hace una lectura oportunista y superficial de este inédito fenómeno social.

Las inequívocas señales que nos envía la naturaleza dan cuenta del desastre en curso, pero todavía muchos hombres los ignoran, o tratan de no enterarse para no tener que asumir las acciones que habrá de protagonizar la humanidad si quiere continuar con su proyecto civilizatorio.

Porqué Gualeguaychú?, seguramente quienes teorizan en ciencias sociales, en el futuro nos revelaran hipótesis razonables acerca de porque este extraordinario fenómeno social inauguralmente ocurrió aquí y no en otros parajes de la Tierra, pero lo relevante, lo verdaderamente trascendente es que haya ocurrido y nosotros tenemos el privilegio histórico que haya sido aquí.

Por octava vez Gualeguaychú ha demostrado estar a la altura de las circunstancias históricas.

Una experimentada dirigencia local ha dado organización, contenido y previsibilidad a este evento extraordinario, que sorprende una y otra vez a propios y extraños por su magnitud: repetimos miles de personas convocadas por la defensa de su región en particular pero en el contexto de un planeta globalizado que da señales alarmantes.

Mirando la marcha no podemos dejar de señalar que el grueso de sus filas es la gente mas sencilla, los ciudadanos comunes, que nada tienen de comunes porque con su presencia están marcando la enorme madurez de un pueblo que sabe separar la paja del trigo y a pesar de los embates que ha sufrido a lo largo de los años, desde todas las esferas de la superestructura social, ya sea legal, política, económica, ha sostenido humildemente pero con una remarcable firmeza los mejores ideales de la humanidad.

La proclama de la marcha se ha transformado en una plataforma de edición de un mensaje más amplio que el simple reclamo por la instalación de la nefasta BOTNIA.

El texto del documento avanza sobre un preocupado diagnóstico y  señala pronósticos confirmados anticipadamente: el Río Uruguay esta agonizando frente a nuestros ojos, el gigante herido, al que otrora confundimos con un cielo que viaja es hoy una inmensa cloaca que hemos creado nosotros mismos.

Mientras tanto una dirigencia que demasiadas veces parece autista continua pensando, diseñando y ejecutando acciones que agravan todos los parámetros, encandilados por un paradigma de supuesto progreso que es en realidad una enorme trampa que, si continuamos por este derrotero, se cerrará sobre el cuello de todos nosotros.

Pero la Octava Marcha al Puente confirmó una vez más que quienes amamos la vida y la naturaleza somos la inmensa mayoría.

Una mayoría que inevitablemente buscará canales en donde canalizar esta extraordinaria lucha recreando nuevos instrumentos para seguir profundizando el camino emprendido.

Salud Gualeguaychú, la madurez de nuestro pueblo se ha puesto nuevamente de manifiesto en esta Marcha al Puente que confirma que los ideales compartidos están cada vez más vivos, que hay esperanzas, que todavía podemos quebrarle el espinazo a este modelo de falso progreso que esta llevando la humanidad por el camino del desastre y crear un mundo que valga la pena ser vivido, en paz, armonía y respeto por la naturaleza y la vida.

 


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