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LA BRONCA CONTRA UPM (BOTNIA) CRECE DESDE EL PIE

UPM reclama, reclama, reclama

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MONTEVIDEO (Uypress) La empresa finlandesa UPM propietaria de la planta que funcione en Fray Bentos, está negociando con el gobierno uruguayo la instalación de una segunda planta en la ribera del río Negro y las negociaciones ya le costaron al gobierno la renuncia del nro.3 del Ministerio de Economía y Finanzas, Andrés Masoller pero además han tomado un cariz muy complicado ante las crecientes exigencias de UPM.

FUENTE: uypress.net

La plata 1 de UPM comprada a la sociedad finlandesa-sueca BOTNIA ha sido y es un excelente negocio pues es la de mayor productividad y resultados de toda la empresa UPM en el mundo, con casi 1 millón y medio de toneladas anuales de producción de celulosa. La nueva planta superará los 2 millones de producción anual de celulosa.

Desde hace varias semanas circulan informaciones no oficiales sobre las dificultades que encuentra la delegación del gobierno ante las crecientes y nuevas exigencias de UPM. No se trata solo de los grandes beneficios que establece la ley de zonas francas en materia impositiva para toda la inversión industrial. La cifra que se maneja originalmente es de 4.000 millones de dólares. Pero eso también está en discusión porque se pretendería incluir en el monto las nuevas plantaciones forestales y su régimen tributario.

El primer escollo es que los finlandeses y sus socios uruguayos, el grupo Otegui pretenden ser exonerados del pago del impuesto al patrimonio también por los campos forestados, lo que no está ni siquiera previsto en la ley vigente en la materia. El tema se ha discutido «hasta el hartazgo» dijeron fuentes uruguayas de la negociación. Los finlandeses vuelven siempre sobre el tema.

Ahora se han agregado nuevas exigencias. Se quiere incluir en el contrato la venta de energía producida especialmente, y no la derivada de los excedentes de la planta de celulosa, como en el caso de UPM 1, y además asegurarles un precio por encima del mercado actual de la compra por UTE de la energía eléctrica. Con lo cual el país además de exonerarlos de impuestos por estar en una zona franca, le mejoraría la rentabilidad por la venta de la energía con precios especiales.

El segundo elemento que ha surgido en las últimas etapas de las negociaciones es que UPM pretende intervenir directamente y definir aspectos de la inversión en infraestructura que deberá pagar enteramente el Uruguay tanto en materia ferroviaria, portuaria como de carreteras. Se deben transportar 2 millones de toneladas de celulosa desde la planta en el centro del país hasta el puerto de Montevideo y 10 millones de toneladas anuales de madera desde los campos hasta la planta. Toda esta inversión deberá ser financiada y pagada por el Uruguay. Esta es una diferencia substancial con cualquiera de las dos plantas anteriores, UPM 1 y Montes del Plata.

La discrepancia manifestada reiteradamente y hace tiempo por Masoller y por varios integrantes del equipo económico es que está cifra de inversión tendrá un fuerte impacto en el déficit fiscal y en el endeudamiento del país.

UPM viene negociando con el gobierno y este en diferentes oportunidades y al más alto nivel ha manifestado que esta es la mayor inversión en la historia del país y ha sido presentada como el principal logro de este gobierno.

UPM necesita una segunda planta, posiblemente más de lo que Uruguay la necesite para elevar sus niveles de producción e inversión. En la actualidad los barcos de ultramar que cargan en el puerto de Nueva Palmira la celulosa transportada desde Fray Bentos en barcazas, son de una capacidad del entorno de las 40 mil toneladas cada nave. En Nueva Palmira solo pueden cargar 2/3 de esa capacidad, por el calado del canal y del puerto, deben por lo tanto completar la carga en el puerto de Río Grande do Sul y de allí viajar a China, principal destino de nuestras exportaciones de celulosa. O a otros destinos.

Eso determina una dependencia importante del puerto brasilero y un aumento de los costos de los fletes. Tener una segunda planta en Uruguay, donde les ha ido muy bien, sería un negocio muy bueno, pero parece que los finlandeses no les alcanza, ya que es el proyecto central del gobierno y ellos consideran del país, le agregan nuevas y diversas exigencias.

Es por este motivo logístico, el calado del puerto, que el único puerto que permitiría cargar en forma completa a las grandes naves transportadoras de celulosa es el de Montevideo y es por ello que hay que transportar la entera producción de la planta 2 hasta la capital, más de 300 kilòmetros.

La negociación y las exigencias de UPM ya nos costó un jerarca importante del MEF ¿Qué otros costos tendrá este nuevo emprendimiento? Es algo que ya se pregunta no solo el mundo político sino toda la sociedad uruguaya. Parece que el león alado de UPM se ha puesto insaciable.

Y falta nada menos que conocer los aspectos de protección ambiental.

 

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