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JUGAMOS PARA EL PAÍS, LAS CELULÓSICAS DEBEN RESPETARNOS

JUGAMOS PARA EL PAÍS, LAS CELULÓSICAS DEBEN RESPETARNOS

                Y si, la actitud de Matera exigiendo (y logrando) respeto ante la agresión a Kremer quedará en los anales del deporte mundial y especialmente en el corazón de los argentinos que sufrimos la absoluta falta de respeto de las potencias del hemisferio norte  que vienen saqueando nuestro territorio en un modelo de exacción que lleva cinco siglos.

                Argentina posee un inconmensurable inventario de bienes con que nos ha premiado la naturaleza de los que a efectos de organizar esta perorata tomaremos tres grupos: Los yacimientos minerales que acumulan sus tesoros en Los Andes, la espina dorsal de América; la llanura pampeana con su, hoy ya bastante vapuleada, fertilidad; y los acuíferos que enmarcan el territorio al noreste, conocido como la Mesopotamia.

Los dos últimos dieron oportunidad para que los países nórdicos intentaran (y hasta ahora lograran) resolver la ecuación que les permita seguir tomando las fabulosas ganancias del negocio de producción de celulosa, sin hacerse cargo de los enormes pasivos que esta industria genera: en primer lugar los pasivos ambientales y localmente los pasivos económico-sociales que instalan porque aquí se les permite maximizar beneficios a cualquier costo, sin ninguna clase de regulaciones que limiten sus infinita sed de ganancias, inherente al modo de organización social que hemos sabido construir los humanos en estos últimos tres siglos. Trasladando sus factorías al cono sur de América, en razón que aquí los tierras son irrisoriamente baratas en comparación con las de sus países, les permitimos comprarlas en magnitudes escandalosas, cosa que definitivamente no pasa en sus propios países y finalmente porque pueden tomar el agua ¡gratis! De nuestros acuíferos y devolverla a ellos contaminada, sin hacerse cargo de estos pasivos ambientales a los que ellos llaman externalidades negativas con un cinismo equiparable a nuestra ignorante tolerancia.

Porque no nos respetan, porque conocen que nuestra dirigencia se divide básicamente en dos grandes grupos de astutos que a través de sus artes llegan al control del sistema político, a saber: los que ignoran los intereses genuinos del país y los que aprovechan el poder político para enriquecerse a costa del Estado.

Las empresas que toman el bocado del león de nuestros recursos naturales, para maximizar beneficios localmente  utilizan, entre  otros, dos mecanismos que no pueden aplicar en sus países de origen, la elusión y la evasión fiscal.

Comencemos con la segunda, la evasión fiscal de la exportación de granos. El caso Vicentin desnudó los grotescos sistemas de saqueo que emplean las cerealeras, que subfacturan las exportaciones de granos obtenidos en nuestra Pampa Húmeda tercerizando sus ventas con subsidiarias  encubiertas en el exterior o directamente contrabandeándolos a países vecinos para esquivar los impuestos locales. Quienes frecuentamos el balcón sobre el Paraná que ofrece la costanera de la capital correntina podemos observar cotidianamente los trenes de barcazas cargados con soja que insólitamente remontan el Paraná, como si Paraguay fuera el mayor consumidor de soja del planeta, ante la cómplice tolerancia de nuestras autoridades, destino desde donde viajan nuevamente hacia el sur, esta vez como “exportaciones paraguayas”  por lo que los grandes actores del sector, evitan pagar los impuestos locales.

¿POR QUÉ LAS CELULÓSICAS NO SE HAN RADICADO EN NUESTRO PAÍS, HASTA AHORA?

Existe el mito urbano que cuando la primera empresa, en aquel entonces BOTNIA, analizó la posibilidad de instalarse en la región, los políticos locales les pidieron ‘peajes’ más altos que del otro lado del río, cosa que fue rápidamente aceptada por la opinión pública regional; la nacional porque conoce la pasta de la que está hecha nuestra clase política y la uruguaya porque, tal lo establece la “ley Batlle”(*) a nuestros paisanos vecinos, por aquello de país chico/país grande, les encanta sentirse que son mejores que nosotros, los argentinos.

Pero la verdadera razón por la que no se instalaban en nuestra Mesopotamia hasta ahora es porque  no les habilitábamos las exenciones impositivas que ellos tienen en Uruguay, donde pueden exportar su producción desde Zonas Francas concedidas por las autoridades uruguayas desde donde exportan sin pagar ninguna clase de impuestos locales dado que estos enclaves funcionan legalmente como territorios extranjeros dentro de un país.

GRAN TRIUNFO DE LAS CELULÓSICAS: LOS POLÍTICOS ARGENTINOS LES DARÁN ZONA LIBERADA DE IMPUESTOS PARA EXPORTAR

Las Zonas Francas originalmente fueron imaginadas para que ‘industrias de nicho’ como por ejemplo las tecnológicas que deben competir con los grandes monopolios internacionales del sector, tuvieran un régimen impositivo especial que les permitiese competir en igualdad de condiciones con aquellas,  librándolas de impuestos locales que les imposibilitaban producir en paridad de condiciones con las subsidiadas concurrentes extranjeras.  

Pero estos sistemas de excepción rápidamente fueron reclamados por empresas extranjeras que veían en ellos una vía de eludir el pago de impuestos. 

En Uruguay rápidamente les fueron concedidas por políticos  ignorantes y/o corruptos que tomaron como propios los cantos de sirena de las empresas extranjeras que prometían en compensación de los impuestos que no pagarían una masiva generación de empleos, unos pocos directos (no más de 200 empleos locales –BOTNIA- hoy UPM) y varios miles, llegaron a mentir fantasiosos 6.000, de empleos indirectos, que nunca aparecieron. Basta ir hoy a Fray Bentos y comprobar que es la ciudad uruguaya con mayor desempleo del país.

Esta y solamente esta es la razón por la que estas empresas se radicaron en Uruguay antes que en Argentina. Porque allá no pagan impuestos y se la pueden llevar toda.

En la Mesopotamia ya poseen 1.000.000 de hectáreas, en Uruguay casi del doble, o sea que con las plantaciones que poseen en nuestro país podrían tener funcionando tres plantas como las de BOTNIA, (hoy UPM), aquí. Pero no quieren pagar impuestos y para eso necesiten que se les habiliten Zonas Francas al estilo de las uruguayas.

La oportunidad de obtenerlas les vino de la mano de la necesidad del FpV de tener aprobado el presupuesto 2021 para poder gestionar mejor el año próximo. Ahí, el gobernador de Misiones, y su ‘papa negro’ Herrera Ahuad y Rovira, respectivamente que Misiones les daría los votos de sus Senadores, imprescindibles para la aprobación del presupuesto 2021, a cambio que en el mismo se incorporara la declaración de todo el territorio misionero como Zona Aduanera Especial, o sea, hablando en criollo, la habilitación de  Zonas Francas.

En Misiones las empresas celulósicas extranjeras han acaparado más del 60% de las plantaciones con exóticas dejando sin materia prima a los aserraderos locales que han debido trasladarse a Virasoro (Ctes.) los menos; y cerrar, la mayoría con el consiguiente empobrecimiento local. Esto lo saben Herrera Ahuad y Rovira por lo que no dudamos que una decisión tan negativa para los intereses de la provincia, de la región y del país, solo puede haber sido consentida vía algún mecanismo de corrupción, algo lamentablemente habitual en la región mesopotámica.

LOS PUEBLOS DE LA REGIÓN DEBEMOS LUCHAR PARA IMPEDIR

ESTA ESTAFA AL INTERÉS NACIONAL

Las empresas celulósicas son aspiradoras y exterminadoras de recursos naturales, flora y fauna, grandes consumidoras y contaminadoras de agua dulce y además provocan procesos sociales de expulsión de pobladores rurales, concentración y enajenación de la riqueza. Estas son las razones básicas por las que Europa las está expulsando de su territorio. Y vienen aquí porque las tierras forestales valen la décima parte de lo que cuestan en sus países de origen y además producen 10 veces más rápido volúmenes maderables equivalentes.   Y además aquí, contrariando incluso las leyes y la Constitución Nacional, los políticos corruptos les permiten adquirir extensiones absurdamente grandes, creando los tristemente célebres “desiertos verdes” porque vacían de pobladores locales las tierras que adquieren.

EN FINLANDIA NO PUEDEN POR LEY TENER ESTAS EXTENSIONES.

En sus países de origen estas apetencias son impedidas por las leyes, de hecho Finlandia que es un extenso país con baja densidad de población, unos cinco millones y medio de habitantes, existen más de novecientos mil títulos de propiedad de predios forestales, esto es porque el Estado expresamente prohíbe la acaparación de tierras por parte de grandes capitales y por el contrario fomenta y logra, vía el sistema impositivo, que cada familia finlandesa posea una porción de bosque nativo que es la base de toda la riqueza del país, como una forma de generar equidad económica y justicia social. Exactamente lo contrario de lo que vienen a hacer aquí y una dirigencia corrupta y apátrida se los permite.

Ya dieron el primer paso para la instalación de estas empresas nefastas: obtener zonas arancelarias especiales, está en nosotros difundir estas novedades y prepararnos para resistir  la habilitación de estas Zonas Francas para la Exacción Neocolonial en nuestra Mesopotamia.

(*) Jorge Batlle fue un ex presidente uruguayo (2000/2005) que lanzó un famoso epíteto: “Los argentinos son una manga de ladrones del primero hasta el último» pensando que no estaba siendo grabado, del que luego tuvo que venir a llorar humillantes lágrimas de cocodrilo a nuestra TV en un, más falso aún , si esto era posible, arrepentimiento.

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