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JAQUEADOS POR LA IRRACIONALIDAD

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 Día tras día las noticias que dan cuenta del avance de los proyectos que se fundamentan en el uso insostenible de la naturaleza avanzan sobre nuestra realidad.

Es inevitable sorprenderse ante la cotidiana verificación de que la mayoría aplastante de los ciudadanos rechazamos estas iniciativas que apuntan claramente a destruir nuestras condiciones de vida y empeorar grave e irreversiblemente la de quienes nos sucedan y sin embargo, estos proyectos rechazadas por casi todos igual se imponen y concretan.

Nuestra provincia aún se precia de ser un paraíso natural donde Todos los Verdes, como reza el eslogan sobre el que se apoya nuestra promoción turística es el color que recibe a los visitantes, augurándoles un rencuentro con los escenarios naturales que se han perdido en las grandes ciudades que nos rodean.

Sin embargo quienes aquí vivimos somos testigos insobornables de los cambios dramáticos que se están operando en nuestros agraviados escenarios naturales desde hace algunos pocos años, que anticipan, por ejemplo, que nuestra industria turística podría ser devastada por el avance descontrolado de la contaminación resultante de actividades humanas que a pesar de estar reguladas por leyes y disposiciones, quienes deberían hacerlas cumplir, evaden sus responsabilidades, incurriendo incluso en la comisión del delito penal de Incumplimiento de los Deberes de Funcionario Público.

Dias atrás nos anoticiamos que el Secretario de Ambiente de la provincia había sido denunciado por un ciudadano de Carbó, afectado por las consecuencias del descontrol que este funcionario propicia y tolera desde su sillón de responsable del área referida.

La semana pasada publicamos una fotografía del puerto deportivo de nuestra vecina Colón, con un  agua verde aceitosa, de aspecto repugnante, que es la que deben utilizar para inmersión por estos días quienes se van a utilizar las magníficas playas de esta ciudad, dado que el puerto de referencia se encuentra flanqueado por estos espacios habilitados para baños públicos.

Y el año pasado, Raúl Almeida, miembro de Fundavida, tomó unas fotografías que nuestra Fundación publicó y distribuyó, donde se podía constatar que nuestro balneario estrella, Ñandubaysal, el agua tenía las mismas características que ahora encontramos en las playas colonenses.

El turismo para los entrerrianos es lejos la industria más importante, por el enorme significado socioeconómico que tiene.            La operatoria de los frigoríficos cuestionados, las empresas como Fanaquímica que arrojan sus venenos al río, e incluso el modelo agroindustrial que ha destruido lo que nos quedaba de Bosque Nativo, en todo caso dan ganancias fabulosas a unos pocos, incluso muchos de ellos que ni siquiera viven ni las gastan o invierten en nuestro territorio provincial.

Pero la Industria Turística beneficia a miles y miles de entrerrianos que se vinculan a través de la oferta de innumerables servicios con nuestros visitantes y de allí obtienen genuinos recursos que les han permitido consolidar pequeñas posiciones económicas, mejorar su calidad de vida, enviar a sus hijos a la universidad etc.,  con una resultante de una mejor distribución de la riqueza, consecuencia de esta actividad económica tan sanadora socialmente hablando.

Pero nada es para siempre, y lo que hoy brilla mañana se puede oxidar y las esperanzas e ilusiones en una vida mejor de miles de entrerrianos se pueden desvanecer de la noche a la mañana, en forma irreversible, jaqueados por la irracionalidad que guía a los agentes económicos hacia el saqueo y la destrucción de la naturaleza que de tan pródiga nos permitió pergeñar ese eslogan: Todos los Verdes.

 

El doble discurso de quienes son responsables de esta alarmante realidad empalaga por su falta de verdad, por un lado  nos agobian con alusiones a las bondades naturales de nuestros escenarios turísticos y por otro, sus desiciones confirman y alientan estos proyectos que provocan que hoy estemos acorralados en una encrucijada que reclama acciones contundentes y ejemplarizadoras para defender un destino que no debemos traicionar, salvo que estemos dispuestos a pagar el precio de transformar nuestro paraíso en un infierno.

Seguimos esperando que las autoridades revean su cómplice inacción con lo que esta ocurriendo y se pongan al frente de la cruzada en defensa de la naturaleza y la vida que todos los entrerrianos estamos reclamando.

Pero nuestra verdadera esperanza esta puesta en los ciudadanos comunes, los que no se dejan ensordecer con los efímeros cantos de sirena de los exegetas del irracionalismo económico que esta poniendo en jaque nuestro futuro: ellos son los que tienen la última palabra y en ellos confiamos.

 

 

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un comentario

  1. angel oscar gonzález

    Felicito por el articulo,lamentablemente ni las autoridades ni la prensa nacional se hacen eco de semejantes atrocidades. En nuestra querida provincia, pese a todos los fallos judiciales siguen con las represas de ayuí que terminaran con un ecosistema único en el mundo (todos en pos de un supuesto «bienestar y creación de puesto de trabajo»; para colmo del arroz que se plantara no comeremos ni un grano. Aparte y solicito que la Fundación tome cartas en el asunto es la represa de Garabí, que terminará contaminando del río Uruguay; hoy los Estados Unidos ya no construye represas, sino que hunde los rotores en el río y produce la misma cantidad de energía sin contaminación (puedo enviarle información). Gracias

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