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EN EL FUTURO PODRÍAMOS PAGAR PARA RESPIRAR

EN EL FUTURO PODRÍAMOS PAGAR PARA RESPIRAR

 El premio Nóbel de economía Joseph Stiglitz comenzó a idear una nueva forma de entender la riqueza de un país teniendo en cuenta mas indicadores de los que registra la medición tradicional del PIB, como el valor de la preservación del agua, la calidad del aire y la protección de áreas costeras, además de los tradicionales productos y servicios.

El Banco Mundial valuó para todo el planeta este “capital natural” en 44 trillones de dólares y comenzó una campaña denominada WAVES (Wealth Accounting and the Valuation of Ecosistem Services) Partnership para difundir las bondades de una contabilidad de los recursos naturales en las decisiones económicas.

En el documento titulado “Más allá del PBI” -, afirma que:…” Nuestro clima está cambiando, nuestra pesca se está agotando, nuestras reservas de agua están saturadas. Ahora necesitamos indicadores que vayan más allá del producto anual de un país. Necesitamos una medición considere al que es actualmente el capital mas valioso, el capital natural”.

Pero el abogado argentino Enrique Viale, denuncia: “El Banco Mundial y los organismos internacionales lo vienen planteando con la intención de que se empiecen a valorizar realmente los activos y no empiecen a socializar los pasivos ambientales. En los últimos años empezó a circular un nuevo concepto de “economía verde”, que supuestamente es superador de un desarrollo sustentable y que tiene que ver con que el capitalismo está buscando nuevas formas de seguir con la idea de crecimiento ilimitado. El sistema financiero internacional necesita nuevos lugares para especular y uno muy interesante es en relación a todos los recursos naturales, sobre todo el países como el nuestro”.

Viale sube la apuesta:…“En la economía de hoy se está hablando de emitir bonos relacionados con la polinización de las abejas, es decir, cuantificar cuánto valdría la polinización de las abejas y a partir de ahí poder generar un bono que circule en el circuito financiero. Se mercantilizan cosas impensadas que para nosotros no tienen ningún precio. No es que se han vuelto ecologistas sino que están buscando nuevos lugares para especular”,.

Por nuestra parte tenemos experiencia en esto de “comercializar la vida”, algunos recordamos cuando María J. Alzogaray “vendió” derechos sobre material genético de reservas naturales de la Patagonia, a multinacionales que lo patentaron en EEUU y ahora nos quieren cobrar royalties por usar, por ejemplo, el nombre de Rosa Mosqueta.

Aunque sin ningún lugar a dudas el caso mas peligroso es el de la multinacional Monsanto, que logró que nuestro gobierno autorice su modificada genéticamente soja RR2 lo que obligará a nuestros productores a pagarles royalties de por vida a la monstruosa empresa además, de entre otras cláusulas inconcebibles, inhibirse de reservar semillas para la próxima campaña como es ancestral en los agricultores del planeta.

Los capitales especulativos internacionales, acrecentados hasta lo inimaginable por la descontrolada emisión monetaria de los EEUU, los mismos que están provocando en este momento la quiebra de la Unión Europea son cada vez mas poderosos y se manejan fuera de todo contrato ético histórico.

La fabulosa sobreabundancia de activos en dólares los llevan a inventar las “oportunidades” de inversión mas inverosímiles, de hecho, aunque suene disparatado, si patentaran un gen que se distribuyese libremente por el aire, de acuerdo a la legislación de los EEUU, esto los habilitaría a pretender cobrarnos por respirar “sus” genes.

Aunque a Ud. le parezca imposible, esto es lo que ocurre con los agricultores de EEUU, que insisten en sembrar sus propias semillas, pero que sus plantas, por razones naturales, son polinizadas por transgénicas de Monsanto en campos vecinos.

Según WWF –Wild World Forest- solo el 3% del agua del planeta es dulce, y de este porcentaje a su vez, solo el 3% esta disponible para los seres humanos.

La locura de la megaminería y del fracking, apuntan a destruir rápidamente una significativa parte de estas reservas, entonces ¿debemos pensar que lo que quede será apropiado por estos capitales especulativos?

Todo es posible, siempre que nosotros lo permitamos, nos guste o no, ha llegado la hora de que nos movilicemos para salvar la supervivencia de la vida en el planeta, primordialmente la vida humana.

 

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