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LA INDUSTRIA Y SUS EXTERNALIDADES NEGATIVAS

Estos temas no son nuevos en la economía, en el siglo pasado, Arthur Pigou, notable economista ingles que reemplazó a Alfred Marshal en la conducción de la Universidad de Cambridge señalaba estas distorsiones y recomendaba la intervención estatal a fin de corregirlas aplicando gravámenes especiales que nunca debían ser inferiores al costo de poner los elementos alterados en el proceso industrial en las condiciones que tenia antes de ser utilizado. Los que a partir de entonces fueron llamados Impuestos Pigouvianos.

LA INDUSTRIA Y SUS EXTERNALIDADES NEGATIVAS

El concepto externalidades negativas, aparece cuando una persona o una empresa realizan actividades, sin asumir el total de los costos que generan trasladándolos inconsultamente a otros ó a la sociedad en general.

 La mayoría de las actividades industriales pueden generar consecuencias negativas sobre terceros y sus responsables tratan invariablemente de eludir hacerse cargo de las mismas, con mayor o menor éxito según el tipo de actividad de que se trate.

    En algunos casos remediar el insuceso o evadir la compensación correspondiente no es fácil por la resistencia que oponen las víctimas, pero en otros, los responsables se las arreglan para zafar porque la justicia no toma parte en este tema.

   Es paradigmático el ejemplo de la producción agrícola, que en su desarrollo vacía los suelos de fertilidad, que pertenece a toda la sociedad contaminando el ambiente y los seres vivos por el uso indiscriminado de agrotóxicos que se liberan prácticamente sin control en la naturaleza.

  O localmente empresas que afectan severamente el ambiente y la salud donde se radican haciendo caso omiso a los reclamos de las víctimas.

   El ejemplo es UPM-BOTNIA, que logra producir pasta de celulosa a costos irrisorios, la tercera parte de su valor de venta en el mercado internacional, simplemente porque se le permite utilizar gratuitamente centenares de millones de litros de valiosa agua dulce y contaminarla con químicos y venenos que enferman y matan la vida regional, como así  mismo ventear millones de M3 de aire diariamente, sin hacerse cargo de las consecuencias del daño que producen, en un típico caso de externalidades negativas arrojadas salvajemente al conjunto social.

   Pero no solo la pastera finlandesa ejemplifica esta situación: en nuestra ciudad una empresa cerealera, Molinos Ross, ha sido intimada reiteradas veces por las autoridades locales a trasladarse, haciendo la empresa caso omiso a las normas, la autoridad y los vecinos, sin que los responsables sean finalmente obligados a hacerse cargo de sus externalidades negativas en lugar de arrojárselas a la gente.

   Estos temas no son nuevos en la economía, en el siglo pasado, Arthur Pigou, notable economista ingles que reemplazó a Alfred Marshal en la conducción de la Universidad de Cambridge señalaba estas distorsiones y recomendaba la intervención estatal a fin de corregirlas aplicando gravámenes especiales que nunca debían ser inferiores al costo de poner los elementos alterados en el proceso industrial en las condiciones que tenia antes de ser utilizado. Los que a partir de entonces fueron llamados Impuestos Pigouvianos.

   Pero nada se puede hacer cuando las autoridades son indiferentes, siendo cómplices de las empresas al no hacer cumplir, sospechosamente, las disposiciones vigentes.

   La sociedad esta respondiendo con cada vez mayor violencia a estos abusos planteando nuevos escenarios de luchas sociales de los que seremos espectadores en el futuro inmediato.

 

www.fundavida.org.ar

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