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El efecto ambiental y social del desmonte

EL DIA 18 ABRIL, 2013 – EDITORIAL

El efecto ambiental y social del desmonte

Entre las causas que explican las recientes inundaciones de Buenos Aires, que provocaron pérdidas de vidas humanas y daños económicos, figura la destrucción del monte nativo, un factor natural de absorción de las lluvias.

El evento, según reconocen los especialistas, fue multicausal. Por lo pronto el registro de precipitaciones marcó un récord histórico para el mes de abril. En Capital Federal, en sólo un día cayeron 155 milímetros, mientras que en la ciudad de La Plata fueron 181 milímetros.

El fenómeno se atribuye globalmente a lo que se conoce como “cambio climático”. A este factor se le suman: falta de conciencia ambiental; basura y otros objetos que tapan las canaletas y desagües; impermeabilización del suelo debido al crecimiento de superficies de cemento; falta de obras hidráulicas.

Pero sumado a esto hay que anotar el desmonte de millones de hectáreas producido en los últimos años, como consecuencia del avance de la frontera agrícola. Esto en un contexto donde Argentina se ha convertido en el principal exportador mundial de soja y sus derivados, cuya cotización vuela en los mercados internacionales.

Se sabe que los montes actúan como “esponjas”, capaces de recoger y almacenar grandes cantidades de agua de lluvia. Su desaparición, por tanto, equivale a una pérdida de esta cualidad de absorción natural.

Laura Rocha, miembro de la Asociación Argentina de Periodistas Ambientales, se lamenta en su blog de la pérdida creciente de hectáreas de bosques nativos a causa del monocultivo de la soja.

Menciona que a cinco años de la sanción de la Ley de Bosques Nativos (N°26.331), la norma no se cumple como debiera. Y esta viene siendo una de las quejas de todas las agrupaciones ambientalistas del país.

El informe “Ley de Bosques: 5 años con pocos avances” -elaborado por Greenpeace, La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y la Fundación Vida Silvestre Argentina- sostiene que el promedio de deforestación anual disminuyó casi un 20%, al pasar de aproximadamente 280.000 a 230.000 hectáreas al año.

Pero esos números siguen siendo muy altos, según el informe, porque sólo entre 2008 y 2011 se desmontaron 932.109 hectáreas en las jurisdicciones relevadas por los expertos.

Las organizaciones ambientalistas estimaron que, en base a información oficial y de otras fuentes sociales, desde la sanción de la ley hasta fines de 2012 se deforestaron 1.145.044 hectáreas.

Por otro lado, la cuestión hídrica es la amenaza más importante que tienen ciudades ribereñas del interior como Gualeguaychú. Al respecto, el coordinador de Defensa Civil local, Daniel Hernández, en diálogo con este diario, puntualizó que la cuenca de este río ha sido afectada por el desmonte, agravando así la hipótesis de las inundaciones.

Gualeguaychú recibe el caudal de una cuenca de 7.000 kilómetros cuadrados. Todo lo que se acumula aguas arriba desemboca en esta zona. “Nosotros somos el palito de abajo del gallinero”,grafica Hernández.

“Es un colector importante en el contexto de una geografía donde no sólo ha cambiado el régimen de lluvias. Donde antes había muchos montes y pendientes suaves, ahora hay agricultura y soja. Es decir, se ha producido una modificación del terreno en la cuenca”, señaló.

Los montes nativos han sido objeto de una deforestación importante por el avance de la frontera agrícola. Eso se ha traducido en una pérdida de la esponja natural respecto del agua de lluvia. Todo lo cual agrava los males de las inundaciones.

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