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EL DIA QUE HARRY TRUMAN CREYÓ SER DIOS

EL DIA QUE HARRY TRUMAN CREYÓ SER DIOS

 Agosto de 1945, Truman, presidente de los EEUU, resolvió que él podía aniquilar 250.000 seres humanos inocentes en cumplimiento de sus intenciones militares.

Ordenó se arrojaran sobre Hiroshima y Nagasaki a Little boy y Fat man, así habían bautizado los monstruosos artefactos nucleares, y centenares de miles de seres inocentes comenzaron un inenarrable calvario, del que hasta hoy se sienten consecuencias.

La conmoción mundial fue impresionante, y los desarrolladores de esta infernal tecnología de guerra, encontraron (para seguir haciendo negocios) la posibilidad de reciclarla en los escenarios de paz.

“Con ella se puede generar energía limpia, barata y en cantidades suficientes para todos, todo el tiempo”, mintieron.       Y todos consumimos.

Tan impresionados estábamos que resolvimos que había cambiado hasta la Era de la Historia: de ahora en adelante viviríamos en la Era Nuclear.

Y una vez más todos creímos en el nuevo ídolo, el planeta se llenó de centrales de generación de energía atómica, los países ricos llenaron sus arsenales de Little boy y Fat man, para poder destruir a los “chicos malos” que se opusieran a sus designios y hasta diseñaron pequeños generadores para ubicarlos en portaviones y submarinos que pudiesen acudir también, mas rápido que nadie, a controlar a los “extranjeros malos” que se rebelasen ante sus planes de control planetario.

Pero al igual que con los agrotóxicos que después de la guerra reciclaron en las prácticas productivas conocidas como agricultura industrial y hoy se sabe que están destruyendo acuíferos, fertilidad y vidas humanas,  a la energía atómica le llegó la hora de la verdad.

Primero fue Chernobyl, pero en ese entonces todos acordamos que ocurrió porque “los rusos estaban decadentes, obsoletos, ignorantes e irresponsables”.

Pero ahora con Fukushima llegó la pesadilla de la manera mas cruel.

Las autoridades japonesas acaban de anunciar que están considerando la posibilidad de evacuar Tokio y alrededores, unas 40 millones de personas.

Como si todos los argentinos (somos esa cantidad) de la noche a la mañana debiéramos sin excepción abandonar nuestras casas, trabajos, colegios, hospitales, policías, infraestructura urbana, etc., etc., para ir a vivir en tiendas precarias sin sistemas de salud, provisión de alimentos, ahorros y patrimonio, escuelas y hospitales, comisarías y plazas.

El solo enunciarlo lo torna disparatado de imaginar, sin embargo es probable que eso ocurra en los próximos meses y en el país mas confiable, serio y tecnológico del planeta.

Los países que actúan con responsabilidad han entrado en pánico: el mismo Japón acaba de cerrar 54 de sus 56 centrales nucleares y en los próximos días clausurará las últimas, Dinamarca y Alemania han anunciado el mismo camino, Francia estudia planes equivalentes, mientras Argentina……..

Argentina es otra historia, los argentinos somos los campeones mundiales y además como todo el mundo sabe y reconoce Dios es argentino, así que esas cosas aquí nunca ocurrirán.

Si no, no hay manera de entender que nosotros, mientras los que saben y son más responsables clausuran sus centrales de generación de energía atómica, todavía estamos instalándolas y planeando nuevas.

A punto de inaugurar Atucha II, al lado de Atucha I y próxima a la anunciada Atucha III, tres centrales nucleares ubicada en el epicentro poblacional de Argentina: a menos de 200 KM, vive más del 50% de la población de nuestro país, incluida nuestra pequeña Gualeguaychú.

Que aquí no podría ocurrir un desastre como Chernobyl y/ó Fukushima hoy ya nadie lo puede sostener.       De hecho si tomamos un espacio de tiempo suficientemente largo, la ley de probabilidades nos dice que inevitablemente ocurrirá.

¿Ustedes se imaginan que de la noche a la mañana se decrete que evacuemos toda la región?  Es imposible de imaginar y más aún lo sería de concretar.

Lo imperdonable es que a pesar de la evidencia brutal del fracaso de las centrales atómicas y también de las represas de llanura, con una Salto Grande que destrozó irreversiblemente la naturaleza regional y que hoy a pocos años de inaugurada solo genera energía con una sola de sus catorce turbinas instaladas. (Mientras anunciamos Garabí y Panambí, aquí al lado no más)

O estemos anunciando yacimientos de gas a explotarse con la  suicida técnica del fracking. Y podríamos seguir la lista.

En el país de las desolada llanuras ventosas, o de las costas con las mayores variaciones de marea, o los desiertos donde el sol se enseñorea la mayor parte del año, todas oportunidades de generación de energía alternativa, suficiente para todos, para ahora y para el futuro.

Sin embargo pareciera que Harry Truman tiene demasiados émulos por estas regiones planetarias,  pequeños seres que se deliran dioses y nos llevan por los senderos que todos, los que saben mas que nosotros, desandan, conduciéndonos a inevitables e inimaginables holocaustos.

 

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un comentario

  1. Juan de las casas

    ¿SERA QUE VIVIMOS EN UNA BURBUJA IDEALISTA, Y NO VEMOS LA REALIDAD MUNDIAL QUE NOS ESTÁ ENSEÑANDO SUS ERRORES?

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