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DE COMO DESTRUIR 1.000 PUESTOS DE TRABAJO PARA CREAR 100

Mientras Tabaré Vázquez se humilla  ante Finlandia para que lo dejen maquillar su fin de gestión, Fanapel, una empresa local que generaba más de mil puestos de trabajo directo cerró por no poder competir con los costos subsidiados sin impuestos que tienen las industrias finlandesas del sector radicadas en zonas francas de Uruguay

DE COMO DESTRUIR 1.000 PUESTOS DE TRABAJO PARA CREAR 100 SIN QUE LOS GREMIOS ABRAN LA BOCA.

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(BOTNIA) UPM y Fanapel, ambas producían celulosa. Pero la empresa uruguaya dejó de integrar todas las etapas productivas y pasó a convertir celulosa comprada a BOTNIA en papel. “Era más barato comprarle a las pasteras que producirla”, dijeron sus directivos.

Un ex funcionario de la empresa uruguaya quebrada declaró: Fanapel “estaba sufriendo un problema de competitividad, a causa del encarecimiento en dólares de Uruguay. Situación que obviamente no afectaba a los finlandeses porque su operatoria productiva y comercial no se registra en Uruguay sino en Finlandia porque sus exportaciones no se facturan ni depositan ni tributan localmente.

Para colmo de males la llegada de Mauricio Macri a la presidencia de Argentina eliminó barreras a las importaciones, especialmente de China, país del que su padre, Franco Macri, es el principal lobista y socio comercial para América Latina, dificultando aún más la colocación en Argentina de la producción de la empresa uruguaya.       Paradojalmente BOTNIA (UPM) le vende celulosa subsidiada sin impuestos a China que la reingresa elaborada a nuestra región destruyendo la industria local.

Cuando estaba en producción plena Fanapel tenía más de 1.000 empleados, hoy ya no queda ninguno, realmente llama la atención la falta de memoria colectiva frente a este agravio a las fuentes de trabajo locales cuando los argumentos del Frente Amplio para subsidiar la industria finlandesa era que generaría puestos de trabajo, cuando se sabe que por ejemplo en la planta de Fray Bentos apenas trabajan poco más de un centenar de uruguayos.

Mientras tanto, los finlandeses le exigen al gobierno local que imponga a los gremios un bozal que les impida defender activamente los derechos legales que asisten a los asalariados charrúas con medidas que puedan “dificultar el normal trabajo de la nueva planta celulósica”.     Y consecuentes y obsecuentes el Gobierno, y el PIT-CNT avanzan en negociación tripartita -dado que UPM (BOTNIA) también forma parte de las mismas-, que garantice “paz sindical” para la empresa neocolonial.    El objetivo de UPM es claro: evitar al máximo cualquier medida colectiva que pueda afectar el normal desarrollo en la construcción de su segunda pasta de celulosa en Uruguay. Lo que en buen romance es un escándalo de entrega y bajada de banderas de una clase dirigente que otrora se dijo defensora de los derechos de los trabajadores y hoy disputa la primera fila de las genuflexiones frente a estos capitales impiadosos.

 

 

 

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