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CHINA QUIERE COMER DURAZNOS PERO DEJARNOS LA PELUSA

Sabiduría criolla la de nuestros abuelos. Recuerdo uno de los míos que cuando nos veía pretender beneficios sin esfuerzo, nos miraba socarronamente y nos decía ‘él que quiera duraznos que se aguante la pelusa’. Nada se consigue sin esfuerzo, salvo que sea un país poderoso que se sienta a comerciar con uno débil, con dirigencias flojitas de escrúpulos.

Es la historia que se repite una y otra vez.  Por estos días China se quiere sacar de encima el drama de los mega criaderos de cerdos de su país, que por su dimensión descomunal les han provocado problemas de tal magnitud que han debido matar e incinerar 150 millones (circa) de cabezas porcinas por los problemas que inevitablemente trae esta escala productiva, que siempre los tienta porque mientras todo anda bien es la forma de producir la carne a menor costo, pero que a la vuelta del tiempo terminan con gravísimos problemas sanitarios y de contaminación. Y entonces: eureka, se les ocurrió la idea perfecta, que nosotros nos hagamos cargo del problema (las mega granjas porcinas), ellos se llevan la carne y nos dejan los desastres a nosotros.

Entonces, de la mano de Felipe Solá, un viejo conocido en eso de atropellar y después mirar distraído para otro lado, anuncian con bombos y platillos que quieren ‘invertir’, ‘crear puestos de trabajo’ (el latiguillo infaltable), ´’crear riqueza’, que lindo suena!  Pero ponen condiciones, ¿cuáles?, las de siempre en esta era de la economía global, que nuestras autoridades les concedan todos los permisos que se les ocurran para profundizar el modelo extractivo neocolonial, de extracción y exportación masiva y gratuita de recursos naturales, fertilidad, y agua dulce.

China ha aprendido rápido las peores lecciones de la economía occidental y al mercado global que ha inundado de productos industriales logrados con el bajísimo costo  de su disciplinada y barata mano de obra y ahora reproduce el modelo neocolonial de las economías de los países occidentales del norte rico que acuden a extraer de los países pobres las materias primas a costos de bagatela y dejar ahí los problemas, especialmente la contaminación. Esta es una matriz productiva que se viene reproduciendo en todos los sectores de nuestra economía como expondremos a continuación y que consta de las siguientes etapas:

1º Prometer grandes inversiones de capital intensivo y conseguir políticos locales que ‘compren’ el proyecto

2º Efectuar las inversiones en sus propios países donde adquieren la tecnología y las trasladan libres de impuestos por un período tan largo como la vida útil de los equipamientos

3º Lograr toda clase de ventajas fiscales y autorizaciones que bajen sus costos lo máximo posible, obteniendo mayores beneficios que los empresarios locales de los mismos rubros.

4º Dibujar todos los EIA –Estudios de Impacto Ambiental- que se les requieran para luego no hacerse cargo de ningún pasivo ambiental de los que siempre generan, trasladando la responsabilidad de los desastres al país anfitrión de la inversión.

Veamos.

LA MISMA MATRIZ PARA LA AGRICULTURA, LA MINERIA, LAS CELULÓSICAS Y LOS CERDOS CHINOS.

MATRIZ AGRICOLA

La introducción del glifosato (Felipe Solá en 1996, siempre Felipe Solá detrás de estos desastres) )y los agrotóxicos asociados a esta forma de cultivo, llamada agricultura industrial que permite el uso a repetición, sin dejar descansar la tierra, ni los barbechos, ni la rotación de cultivos, de tal modo que se van retirando los nutrientes vaciando la fertilidad y agotando los suelos transformándolos en infértiles.

El patentamiento de las semillas que prohíbe a los agricultores guardar sus propias simientes y a utilizar las provistas por las multinacionales extranjeras que van desplazando a los agricultores locales por falta de capacidad financiera reemplazándolos por los pool de siembra, grupos financieros que se apropian de la renta agraria y la enajenan a través de los sistemas de comercialización que monopolizan subfacturando y/o contrabandeando los granos como quedó demostrado en el caso Vicentin, solo por poner un ejemplo.

MATRIZ MINERA

Empresas mineras multinacionales prometen inversiones de miles de millones de dólares pero en realidad las inversiones las hacen en los países donde adquieren la maquinaria pesada que utilizan y que introducen libre de impuestos, a la alta montaña, en nuestra cordillera, donde las emplean hasta su destrucción, dejándolas luego abandonadas como chatarra en lugares que quedan contaminados, destruyendo naturaleza.

Utilizan gratuitamente millones de litros diarios del agua más pura, dinamitando glaciares perennes y arrojando luego esos líquidos conteniendo químicos tóxicos y cancerígenos, a los llamados ‘diques de cola’ desde donde inexorablemente terminan volcando sus venenos en los acuíferos que atraviesan las llanuras del país hasta llegar al río Paraná, envenenado a su paso todas las poblaciones y naturaleza que no tienen más remedio que tomar sus aguas para beber y regar sus cultivos.

Luego transportan los minerales obtenidos hasta puertos propios sobre el Paraná y los ‘exportan’ sin ningún control del Estado Argentino, que acepta como válidas sus declaraciones juradas que pueden efectuar varios meses después de sacar las cargas sin que podamos intervenirlas para verificar.

MATRIZ CELULÓSICA

Una noticia de esta semana nos exime de muchos comentarios: UPM abandona proyectos en Finlandia por beneficios superiores en Uruguay, cierra plantas allí por “falta de competitividad” (en Finlandia), mientras que en Uruguay agrega a los desproporcionados privilegios económicos otorgados por el Frente Amplio y ratificados por el actual presidente Lacalle Pou, del Partido Blanco, la permisividad de las autoridades ambientales, DINAMA –Dirección Nacional de Medio Ambiente, que junto con la CARU-Comisión Administradora del Río Uruguay- que comparten ambos países, autorizan con premura todas las solicitudes de la empresa UPM ( antes BOTNIA) referidas a aumentar sus efluentes vertidos, la temperatura de los mismos y cualquier otra reglamentación local que les impide maximizar beneficios a nuestro costo.

El director ejecutivo de UPM, Jussi Pesonen, afirma que “los altos salarios de la industria, así como las restricciones de la tala de bosque nativo en el país hacen conveniente abandonar las operaciones en nuestro país y concentrarlas en Uruguay” (SIC). (Fundavia.org.ar)

En Uruguay se instalan en Zonas Francas, o sea técnicamente en territorio finlandés, de este modo las ‘inversiones’  se pagan en Finlandia donde compran los equipamientos y no en Uruguay, donde no pagan ningún impuesto, y desde esas Zonas Francas exportan la celulosa que facturan y cobran en Finlandia, o sea no se cae una moneda de la celulosa en el país que supo desvelar a José Gervasio Artigas.

EN ESPAÑA YA NO LOS QUIEREN

Y no solo de Finlandia los están corriendo a estas latitudes, a los eucaliptos ahora allí también los rechazan porque: “tienen un efecto ambiental negativo, tanto en el País Vasco como en el resto de la península”.

Esta es la conclusión final de un estudio encargado por el Departamento de Medio Ambiente a un equipo de expertos de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea y de la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

El informe, que se basa en el análisis de más de un centenar de trabajos científicos publicados en Euskadi y zonas aledañas sobre los efectos ambientales de esta especie arbórea, indica que la expansión de las plantaciones de eucaliptos “puede ocasionar serios efectos ambientales” tanto en los suelos y la hidrología como en la biodiversidad.

MATRIZ DE LOS CERDOS CHINOS

Desde que los chinos dejaron de seguir las enseñanzas del Libro Rojo de Mao Zedong y se volcaron a un modelo propio de capitalismo autoritario, comenzaron a adoptar y rediseñar las peores prácticas económicas del neoliberalismo, lanzándose al control planetario, disputándoselo, con enorme éxito,  al hoy decadente imperio dirigido por el inefable Donald Trump.

Tal como dice Mempo Giardinelli: Lo que se cuestiona, en cambio, es que desde el vamos el megaproyecto habla de montar granjas gigantescas que serán verdaderas fábricas de carne a partir de que si una madre desteta aproximadamente 30 lechones al año, con 12.500 madres se producirán 375.000 cerdos, cifras impactantes y peligrosísimas desde todo punto de vista -–ambiental, económico, sanitario–- y ante la eventual transmisión de virus.

Semejantes volúmenes son un peligro para la producción nacional. Las megafactorías porcinas que auspicia el ya bautizado «Proyecto Solá» (porque su impulsor parece ser el actual Canciller) no garantizan cuidados ambientales serios, lo que ya es tradición y vicio de los grandes emprendimientos empresariales argentinos.

Reconvertir ahora a nuestro país en un exportador masivo de cerdos desde áreas geográficas específicas tiene por único fin achicarles los enormes costos de fletes de camión a un puñado de latifundistas (banqueros, futbolistas, megamillonarios) que siembran maíz en las tierras que siguen desmontando, cada vez más lejos del río exportador que es hoy el Paraná. Eso no es industrializar el campo; es depredar la poca ruralidad que queda.

Y encima es absurdo presentar este «plan» como «inversión china», cuando el 100 por ciento de los insumos, la genética, la veterinaria, la cría y la faena porcina son y serán argentinos, igual que los mataderos y frigoríficos, todo lo cual se paga y pagará en pesos nacionales.

BORDET Y BAHILLO PIDIERON, NO UNA, SINO POR LO MENOS DOS MEGAGRANJAS PARA LA PROVINCIA

Realmente indigna leer la noticia de la reunión de las autoridades provinciales con Solá y Basterra, pidiéndoles nos ‘cedan’ por lo menos dos granjas, manifestando que estamos en condiciones de alojarlas porque tenemos la forma de resolver los aspectos ambientales de los criaderos. ¿De qué hablan? Cada granja por la magnitud de los detritos fecales de los animales estabulados equivale a los producidos por una ciudad de no menos de 100.000 habitantes. Si miramos las ciudades de la costa del Uruguay, y solo a modo de ejemplo, solo Gualeguaychú tiene una planta (que funciona mal) de tratamiento de efluentes, así que decir que estamos en condiciones de procesar los de estas hipotéticas granjas es de una irresponsabilidad insultante, a la que lamentablemente nos tienen acostumbrados.

¿QUE VA A PASAR FINALMNTE?

Hasta ahora el tema sigue abierto pero la experiencia nos dice que los poderosos capitales internacionales que juegan sus cartas en estos proyectos neocoloniales siempre tienen la capacidad de lobby suficiente para imponerlos. Realmente es para preocuparse por lo que nos depara el futuro a los argentinos.

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