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BAÑADO DE OVANTA EN CATAMARCA: NADIE DICE LA VERDAD

Una noticia de esta semana queda inscripta en el registro de las noticias de cataclismos habituales y previsibles cuando en realidad detrás de ella se esconde una realidad que está destruyendo la fertilidad de la Pampa Húmeda y ahora también pequeñas poblaciones ubicadas, como es de esperarse en una región seca, a la vera de los hasta ahora ríos y arroyos de escaso cause.

BAÑADO DE OVANTA EN CATAMARCA: NADIE DICE LA VERDAD

 

Dice la crónica:…CATAMARCA.- El tránsito en la ruta nacional 64 fue interrumpido hoy a la altura de la localidad catamarqueña de Bañado de Ovanta como consecuencia de nuevas lluvias que se registran en la zona ubicada a unos 120 kilómetros al este de la capital, infomaron fuentes oficiales.

«Por la fuerte tormenta que se registra desde la madrugada en el departamento Santa Rosa, se suspende la transitabilidad a la altura de Bañado de Ovanta y solamente lo podrán hacer vehículos de emergencia o de asistencia social», comunicó el Comité Operativo de Emergencia (COE) y Vialidad Nacional.

La decisión obedece también a la necesidad de concluir los trabajos de limpieza del cauce del río Bañado de Ovanta, tarea que se dificulta y demora como consecuencia del constante paso de vehículos livianos y de carga sobre ese cauce, uno de los más afectados por las lluvias. (Télam)

Lo que no dice la crónica es que lo que ocurrió en el pequeño pueblo Bañado de Ovanta (Catamarca) es que el pequeño río que cruza esta población, de poco más de mil habitantes, en los últimos tiempos corre desenfrenado y amenazante ante cada lluvia porque la Yunga boscosa que lo rodeaba ha sido eliminada para plantar soja.

Se habla de la soja en la Pampa Húmeda pero aquí, en Catamarca y a pesar de ser una zona remota del Noroeste argentino que preservaba hasta hace pocos años una de las zonas más meridionales de yunga y bosque chaqueño, ésta actualmente siendo víctima de la extinción de árboles y sotobosque lo cual causa serios problemas hacia los animales de la zona, ya que estos prácticamente se extinguieron por falta de sus milenarios hábitats naturales.

Hasta hace algunos años se cultivaba calabazas, zapallos, hortalizas, trigo y maíz, vides, el fruto de las las tunas y la variedad de cacto llamado quimil que es comestible, hoy no queda nada de eso, solo soja.

Lo que ocurrió esta semana en Bañado de Ovanta es que el río creció enloquecido y arrastró en su furia  miles de troncos de árboles centenarios que habían sido arrancados con inmensos bull-dozers de oruga para sembrar soja.

Las tierras que rodean Bañado de Ovanta son frágiles, los expertos consideran que apenas podrán ofrecer algunas pocas cosechas para luego quedar agotadas por la extracción indiscriminada de nutrientes que provoca la agricultura industrial.

En pocos años más este paraje estará deshabitado, sus habitantes habrán tenido que emigrar porque ya no tendrán recursos para continuar sus vidas.

Y las ganancias que concentrarán los pool de siembra y las multinacionales cerealeras habrán ido a parar a vaya saber que paraíso fiscal, lejos de esta humildes realidades de pueblos arrasados y pobladores desterrados.

Las fotos del puente sobre la Ruta 54 que atraviesa la pequeña localidad quedan como testimonio de los árboles de la Yunga boscosa que fueron arrancados y liberados a la furia de los ríos que ahora por la ausencia del bosque corren desenfrenados sobre los pequeños pueblos.

Los troncos arrasaron el puente y las casas de los locales, y las mentiras de las crónicas oficiales arrasan ahora con lo que verdaderamente está ocurriendo en Catamarca y otras regiones lejanas de nuestra geografía.

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