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ANA MURIÓ FUMIGADA, MIENTRAS AQUÍ PIDEN PISTA PARA SEGUIR ENVENENÁNDONOS

Otra vida que se cobran los ‘SOJEROS‘ como el vulgo ha bautizado a los que practican la agricultura industrial en base al uso de agrotóxicos y venenos. Por supuesto no lo reconocerán, le hecharán la culpa a «las malas prácticas» a «los irresponsables» o quizás , incluso, a la propia víctima, por aquello de que «ALGO HABRÁ HECHO«. Nosotros aquí seguiremos luchando contra estos desalmados que priorizan ganar dinero rápido a costa de lo que sea.

Murió Ana Zabaloy, la docente envenenada con agrotóxicos de San Antonio de Areco

FUENTE: anred.org

La mujer murió de cáncer. Había llegado a padecer parestesia facial e insuficiencia respiratoria. Se había convertido en un emblema de la lucha de las escuelas en contra de las fumigaciones.

Ana Zabaloy tenía los días contados. Había sido envenenada con agrotóxicos durante los seis años que estuvo al frente de la escuela N° 11 de San Antonio de Areco. Falleció el sábado, de cáncer, tras haber librado una incansable lucha por proteger a sus alumnos y a la comunidad de la región. Diferentes personalidades lamentaron su muerte.

“Protegiendo la escuela rural, donde era directora, padeció desde una parestesia facial hasta insuficiencia respiratoria al recibir, igual que sus alumnos, pulverizaciones con agroquímicos”, recordó en las redes sociales Fernando Pino Solanas.

Además de docente, la mujer era psicopedagoga y ejerció la docencia en zonas rurales, donde integró la Red de Docentes por la vida luego de advertir, en carne propia, que las fumigaciones en los alrededores de las escuelas afectaban de manera directa a la comunidad educativa.

“Somos muchas las docentes rurales que padecemos esta misma realidad, las fumigaciones nos atravesaron la vida y en muchos casos se llevaron por delante nuestra salud. Nadie nos los contó, no lo leímos en ningún diario, nos pasó, lo vivimos, como una cotidianidad inevitable”, explicaba Ana en una carta publicada en la revista Cítrica.

“Somos testigos obligados del costo humano del actual sistema productivo. Vimos a nuestros alumnos sufrir los efectos de las fumigaciones en la salud, así como si la Constitución Nacional y los derechos del niño ni la mismísima ley de educación nacional no fueron aplicables a los niños de las zonas rurales ni a sus familias, todos rociados con venenos por aire y tierra”, se quejaba la docente, al tiempo que agregaba: “Sin posibilidad de reclamar porque esto significaría pagar el precio de quedar sin casa y sin trabajo en el mismo instante de abrir la boca”.

El sábado por la noche falleció de cáncer Ana Zabaloy, docente de una escuela rural fumigada de San Antonio de Areco. Fundadora de la Red Federal de Docentes por la Vida, se convirtió en una referencia en la lucha contra las fumigaciones, el uso del glifosato y el 24-D, agrotóxicos que a partir de 2014 le empezaron a dejar marcas en su cuerpo con una parálisis facial y una insuficiencia respiratoria. Había criticado fuertemente a la gobernadora María Eugenia Vidal por permitir la fumigación en escuelas rurales. «Nos enseñó a denunciar las graves consecuencias que acarrea el modelo de muerte del agronegocio, y mostrar la agroecología», expresó la Red Federal de Docentes por la Vida. «¿A quién le cobraremos las vidas que este modelo se sigue llevando?», se preguntó por su parte la militante ambientalista Meche Méndez. Por ANRed.


El sábado por la noche se conoció la amarga noticia del fallecimiento por cáncer de la docente rural, debido a la incidencia que los agrotóxicos habían tenido en su cuerpo mientras ejercía su oficio de docente en la escuela rural 11 de San Antonio de Areco. Fundadora de la Red Federal de Docentes por la Vida, Zabaloy se convirtió rápidamente, por sus vivencias y testimonios, en una referente muy reconocida en el campo de las luchas ambientales contra el suso de los agrotóxicos, que también la llevó a brindar una gran cantidad de charlas en todo el país, además de participar en el documento «Viaje a los pueblos fumigados», del cineasta Fernando «pino» Solanas.

También se la recuerda por la gran exposición que tuvieron sus denuncias, en las que apuntaba con la Resolución 246 de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, que permitió las fumigaciones con agrotóxicos tales como Atrazina, 2.4-D, Glufosinato de Amonio y otros sobre escuelas rurales, hasta minutos antes de la apertura de esas escuelas. En repudio a la decisión de Vidal, la docente declaró a la Agencia DIB: «Conocemos en primera persona el costo humano de este modelo basado en transgénicos y venenos, y no puedo dejar de vincular esta medida con el cierre de escuelas rurales que se está realizando en toda la provincia de Buenos Aires. Es tristísimo y terrible, pero no es casual: es un plan para dejarle el territorio libre al agronegocio».

En abril también el presidente Mauricio Macri se había mostrado favorable con las fumigaciones sobre escuelas durante una visita a Entre Ríos, cuando aseguró que «la ley de distancias de fumigación vigente es absurda».

Red Federal de Docentes por la Vida: «Nos enseño a denunciar las graves consecuencias que acarrea el modelo de muerte del agronegocio, y mostrar la agroecología»

La noticia sacudió ayer al mundo de las luchas sociales en general y de la lucha ambiental en particular. Y rápidamente comenzaron a viralizarse en las redes sociales los mensajes de angustia por la noticia y el recuerdo de su figura.

La Red Federal de Docentes por la Vida, que Ana Zabaloy fundó, la recordó como «una mujer valiente y sabia. Docente comprometida. Luchadora incansable», y rescató: «Hoy su cuerpo se fue. Pero nos quedan sus palabras, sus enseñanzas, su camino de lucha a seguir siendo recorriendo – remarcó la red – Nos enseñó a denunciar las graves consecuencias que acarrea el modelo de muerte del agronegocio, y mostrar la agroecología. A inundar las aulas de compromiso. A que desde los proyectos educativos los niños y las niñas eran los maestros, quienes mejor difunden el mundo en el que queremos vivir. A que observando la naturaleza, las mariposas y las abejas nos enseñan que es Vida y que no lo es. A que las madres, cuando se les da un espacio, son las mejores compañeras que se asombran en una cocina escolar y que entienden perfectamente qué es la Soberanía Alimentaria. A que las escuelas no tienen que ser fumigadas con agrotóxicos y que el campo es un espacio hermoso, que tenemos derecho a habitarlo sin exponer nuestra salud. La recordamos y seguirá viva a traves de nuestra lucha», remarcó la red que nuclea a docentes, abogados y abogadas, y periodistas.

«¿A quién le cobraremos las vidas que este modelo se sigue llevando?»

Por su parte, en una carta abierta titulada «Ana Zabaloy: enseñar defendiendo la Vida», la militante ambiental Meche Mendez también la recordó de manera muy sentida: «Domingo, mediodía de sol. Me entero de tu muerte que, no por anunciada, disminuye el dolor. Me invade una profunda tristeza, impotencia y enojo, mucho enojo por tu injusta y temprana partida», expresó, y recordó la primer visita que hizo a la escuela rural en la que trabajaba Zabaloy: «conocí sus bellos dibujos, documentos inapelables del daño que puede producir en cuerpo y alma este sistema envenenador al que políticos, jueces, prensa y sociedades científicas siguen (en su mayoría) avalando y poniendo bajo la alfombra».

Además, remarcó: «La militancia por una vida sin saqueo ni venenos tiene también su cara positiva; por ejemplo, conocer seres tan valiosos y humanos como vos. El lazo de amistad me llevo a visitarte en esa bella casa de Areco, en medio de naturaleza, verduras y flores que amorosamente cuidabas mientras la salud lo permitió. Supe de tu enfermedad oncológica, estable durante más de una década, y supe también de la recaída de la misma a poco tiempo nomás de padecer varias fumigaciones junto a tus alumnos. Siempre me pregunto: ¿A quién le cobraremos las vidas que este modelo se sigue llevando?«.

Ana Zabaloy: «Somos testigos obligados del costo humano del actual sistema productivo»

En una columna muy difundida escrita para la Revista Cítrica por el Día del Maestro, la docente se presentaba: «Mi nombre es Ana Zabaloy y fui durante seis años directora de la escuela número 11 de San Antonio de Areco. Ese período sufrimos junto a mis alumnos constantes fumigaciones con agrotóxicos en las proximidades de la escuela y en pleno horario escolar. En una de esas ocasiones el producto utilizado fue 2,4-D, y me volví a mi casa con una parestesia facial y con una insuficiencia respiratoria. Somos muchas las docentes rurales que padecemos esta misma realidad, las fumigaciones nos atravesaron la vida y en muchos casos se llevaron por delante nuestra salud. Nadie nos los contó, no lo leímos en ningún diario, nos pasó, lo vivimos, como una cotidianidad inevitable. Somos testigos obligados del costo humano del actual sistema productivo«, denunciaba Zabaloy.

En aquella ocasión la docente también se había mostrado enojada con la campaña que todos los gobierno impulsan en las escuelas para que se recorten los contenidos relacionados con contaminación ambiental: «Quieren obligar a que a los venenos se los llame fitosanitarios, las mineras exigen que en los manuales se saquen los contenidos que señalen el riesgo de contaminación de la megaminería y se quiere recortar los contenidos que abordan los derechos humanos. Me parece gravísimo no poder hablar en la escuela de la desaparición de Santiago Maldonado. Recortar los contenidos relacionados con contaminación ambiental también es recortar los contenidos referidos a derechos humanos».

El intendente de San Antonio de Areco, Francisco Paco Durañona, también se refirió a la muerte de la ex directora. “Llevó adelante la lucha contra las fumigaciones aéreas. Luego de años de rechazo de @CambiemosAreco utilizando su mayoría, en 2016 aprobamos la Ordenanza prohibiendo la fumigación aérea en todo el Partido. QEPD”, escribió en su cuenta de twitter el dirigente kirchnerista.

En uno de los documentales donde fue retratada, Zabaloy precisaba: “He visto llegar alumnos de Paraguay gorditos rozagantes y después de cuatro años ver cómo se les iba deteriorando la salud. Siempre digo que las docentes rurales somos testigos directo del costo humano de este sistema basado en transgénicos y venenos”. (tiempo)

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