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AMARRAS SE EXPIDIERON LOS QUE SABEN MÁS

La UNLP consideró que Amarras genera un alto impacto ambiental

La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) entregó a la Municipalidad de Gualeguaychú su estudio sobre la modelación del río Gualeguaychú que le fue encargado en su momento para establecer si el emprendimiento inmobiliario Amarras, de la empresa Altos de Unzué, genera o no impacto ambiental negativo.

FUENTE: El Argentino Por Nahuel Maciel

La UNLP consideró que Amarras genera un alto impacto ambiental
EL ARGENTINO accedió a las casi 150 páginas de dicho informe que fue realizado bajo la coordinación de Pablo Romanazzi y Patricio Narodowski junto al equipo que es parte de la Facultad de Ingeniería de dicha casa de altos estudios.
Esta modelación constituye un “estudio multidisciplinario relativo a los impactos hidrológicos y potencial riesgo socio ambiental en el área de influencia del emprendimiento Amarras del Gualeguaychú” y sus conclusiones son contundentes: el emprendimiento genera un alto como negativo impacto ambiental.
El estudio comprendió la evaluación del impacto de una intervención inmobiliaria sobre la costa del río Gualeguaychú (Amarras, Altos de Unzué), pero también aporta elementos importantes como el concepto de humedal, los servicios ecológicos de los humedales y los indicadores para medirlos, además de las regulaciones recomendadas. En este marco, presenta el antecedente de la cuenca baja del río Luján para comprender que en el desarrollo inmobiliario se debe tener en cuenta el concepto de intervenciones acumulativas.
También aborda el área de estudio y el análisis del ecosistema con todos sus antecedentes y que abarcan desde las características del suelo e hidráulicas hasta el río como humedal y el valle de inundación, entre otros puntos neurálgicos.
También incluye –entre otros tópicos- los modelos de simulación hidrodinámica bajo los escenarios planteados y la verificación en campo de la información planialtimétrica suministrada.
En el estudio de la UNLP se denomina a Amarras como “El Proyecto”.

Críticas

Al momento de plantear las críticas, la UNLP expone:
“1) Contener el corto plazo y el largo plazo, diferenciándolos. En general lo hacen sólo para el corto y es más, dividen los proyectos en etapas. No sólo se deja de lado el efecto dominó del Proyecto en el largo plazo, sino que ni siquiera se considera el impacto de la etapa sucesiva, ya planeada. Se utilizan conceptos como área puntual o local, muy poco claros”.
“2) Lograr explicitar el criterio de evaluación del impacto, y que el mismo sea lo más objetivo posible, incluso en línea con los criterios de la experiencia mundial y la bibliografía, algo que rara vez se verifica”.
“3) Abordar los factores ambientales como servicios ecológicos, con todo el bagaje teórico y experimental que existe a nivel mundial. En cambio, lo que se observa es que los factores ambientales impactables se analizan por separado y no como servicios ecológicos. Mucho menos se analizan sus interacciones”.
“4) Evaluar potenciales impactos ambientales propiamente dichos y además los efectos que los impactos ambientales y otros impactos tienen sobre los aspectos socio-económicos en función del modelo de desarrollo del territorio. En general se asume que el Proyecto interviene sobre un medio económico pero esto no sirve para sustentar una evaluación compleja, ya que estos aspectos son analizados parcialmente, en forma aislada; y ni siquiera hay línea de base con su respectivo enfoque”.
Con respecto al impacto en la economía local, se indicó que éste “se limita muchas veces a la etapa constructiva porque es cuando se demanda más personal. No se plantean alternativas ni constructivas ni socio-económicas; mucho menos se lo analiza en el marco del modelo de desarrollo del contexto”.
Otro punto que UNLP describe como crítico es que es necesario “establecer una fuerte relación entre líneas de base ambiental, socio-económica y espacial y la valoración del impacto, de modo explícito; en la mayoría de los casos esto no sucede y el capítulo respectivo (Nota de la Redacción: el de Amarras) queda como un antecedente general, estático”.
“En lo que hace a la mitigación, de nuevo, aparecen generalidades, pero lejos se está de proponer estrategias realistas para mitigar los daños que se incluyen -en general minimizados- en el estudio de impacto, sobre todo en relación a los cambios morfológicos y relativos al valle de inundación”.
Con respecto al bioma, “se sugiere en la mayoría de los casos un plan de forestación o de recuperación de la flora (de la fauna se habla menos porque es más difícil). Incluso proponiendo reimplantar especies, sin aclarar que en algunos casos eso es imposible y o son muchos los años que se tarda en lograr alguna reimplantación estable”.
Incluso la UNLP les advierte a las autoridades públicas que deben “exigir el cumplimiento del plan de manejo para mitigar lo que se pueda de lo ya degradado, aunque el proyecto constructivo no se lleve a cabo”.
Con los planes de monitoreo pasa lo mismo; “se suelen acumular objetivos, planes de trabajo que en realidad deberían formar parte de todo estudio previo. Además, los monitoreos son responsabilidad del Estado, no de los privados”.
“Ninguno de estos documentos contempla el hecho de que la empresa tiene potestad sobre el predio en la etapa constructiva; luego, es difícil transferir la responsabilidad sobre todo si cambia el administrador del proyecto y mucho más comprometer a los futuros usuarios del mismo. Las mismas observaciones le caben al Plan de Contingencias”, señaló la UNLP.
Y también advierte que estos señalamientos son centrales “porque son mecanismos para reducir la valoración del impacto. Pueden encontrarse frases tipo ´tal acción tiene efecto moderadamente alto porque en el Masterplan se prevé tal acción mitigadora´ y el Masterplan tiene todos los problemas” observados a lo largo de las 150 páginas.
La UNLP advierte también que Amarras suele señalar de manera genérica “que los efectos negativos serán mitigados, para lo cual se tiene un capítulo específico (Plan de Manejo) cuyas limitaciones ya hemos analizado. Y sin trabajar los datos, se suele concluir que se trata de un emprendimiento viable”.

Otras observaciones

La UNLP sostiene en materia geomorfológica y los procesos de erosión-sedimentación, que “el principal impacto es la modificación en la cota del terreno, de máxima peligrosidad”, como lo demuestra en el Capítulo 2 y punto 5.2.
Y aclara que Amarras “lo minimiza de algún modo. Se recuerda el proceso erosivo ya presente y la calidad erosiva de las costas. Además en ambos casos, son efectos desde el inicio, duraderos y con una imposibilidad absoluta de recuperación”.
Con respecto a los impactos sobre flora y fauna, la UNLP evaluó que Amarras “tiene un impacto negativo máximo en este aspecto”.

A manera de propuesta

Si bien la UNLP describió cada uno de los impactos negativos del proyecto que impulsa Altos de Unzué, también propone que para minimizar esta valoración el mismo debe ser modificado con las siguientes premisas:
1) Debe conservarse la cota natural y edificarse sobre pilares con abundante luz entre los mismos.
2) No modificarse la línea natural de la costa, ni producir lagunas internas.
3) Ejecutar un plan de recuperación de largo plazo del bioma perdido en todo el predio, más allá de los espacios que ya figuran en El Proyecto (así denomina a Amarras).
4) Contar con todas las infraestructuras de servicios, inclusive las correspondientes al tránsito a fin de no profundizar las congestiones mencionadas, antes de reanudar las obras.
“En cuanto a la calidad del agua y la posibilidad de contaminación, se considera que los cambios geomorfológicos obligan a hacer una evaluación pesimista. Además hay un fuerte impacto negativo en la etapa de operación debido al uso no regulado de embarcaciones”.
Algo similar sucede con el aire y el ruido, factores en los cuales se considera que el efecto es alto y no es temporal; y menos, pasible de ser minimizados fácilmente en ninguna de las dos etapas, pero sobre todo en la de funcionamiento debido al tránsito vehicular y de embarcaciones que contempla el proyecto. Para minimizar esos impactos propone “contar con nuevas vías de acceso antes de reanudar las obras, a fin de no profundizar las congestiones de tránsito mencionadas en el documento”. Y la “generación de espacios de amarras colectivo separado, como unidades fiscales específicas de negocios, de baja densidad, para no generar aglomeraciones (el número total puede ser alto por el tipo de proyecto) y situados en zonas amplias del río, hacia el Norte. Deberán contar con instalaciones necesarias para cumplir con la prohibición sugerida de utilización de baños en amarraderos”; además de “publicitar el límite de porte y horarios para el uso de lanchas que definan las autoridades”.
Y agrega: “En relación al desarrollo local, se ha incluido en la valoración el costo económico y social que genera el impacto en los factores ambientales enumerados antes”. Además, “en función de la necesidad de conservar el perfil turístico ya elegido (por la sociedad), concluimos que el impacto negativo del proyecto es alto”.
También recomienda realizar “nuevamente el Estudio de Impacto Ambiental con una metodología completa, de largo plazo en ambas costas, que haga más puntual las líneas de base e incluya una vinculada al desarrollo local, con un trabajo de campo nuevo, de acuerdo a las observaciones realizadas incorporando estos elementos y haciendo más específico el Plan de Manejo Ambiental con sus costos”. Y lo mismo sugiera “para el Plan de Contingencias”, que debe ser acordados entre ambos municipios.

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