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AGROECOLOGÍA Vs. AGRICULTURA QUÍMICA, UNA CUESTION DE PARADIGMAS

REPENSAR EL MODO DE PRODUCIR ALIMENTOS

 Melina Moreyra

Agro

Continuar produciendo los alimentos que consumimos bajo el paradigma dominante de la producción agroindustrial, fundada en una agricultura de monocultivo intensiva que se basa en el uso cada vez mayor de organismos transgénicos y de agrotóxicos, que contaminan los suelos, el aire y el agua, acribillando la fertilidad del suelo, afectando gravemente la salud de todos aquellos que se encuentran expuestos a estos productos, y envenenando a los consumidores finales con alimentos que contienen altos niveles de químicos, pesticidas, entre otras cosas, es continuar por el sendero de la destrucción de los campos con sus especies y de la salud humana. Este modelo debe caducar. Existen agriculturas alternativas, como la orgánica o la agroecología, que año a año luchan por extender sus prácticas naturales y amigables con el medio ambiente que protegen la fertilidad de los suelos y dan como resultado un producto sin agroquímicos.

Para romper con este paradigma destructivo y venenoso, lo mejor que podemos hacer es informarnos, conocer las formas en que se producen los alimentos que consumimos, cuestionarlas, y decidir: ¿estamos de acuerdo con la sistemática destrucción de los suelos y el envenenamiento de nuestros alimentos?

Los seres humanos estamos acostumbrados a comportarnos, a actuar, a desenvolvernos en la cotidianeidad sin hacernos al sano hábito de la reflexión. Vamos, venimos, hacemos, deshacemos, decidimos, postergamos, muchas veces vivimos dejándonos llevar. Nos olvidamos que todo tiene un por qué.

Nuestras acciones muchas veces se encuentran condicionadas por formas, modelos, ideas, paradigmas, que marcan nuestro modo de vivir, pensar, sentir, juzgar. Patrones y modelos de conducta heredados o aprendidos. Ahora bien, se puede decir que existen paradigmas dominantes, aquellos que son mayoritariamente aceptados y practicados por un número importante de personas en una sociedad, y paradigmas alternativos, que son aquellos en principio minoritariamente practicados y que se presentan en determinado momento como una posibilidad contestataria al orden predominante.

Que un modelo sea mayoritariamente aceptado y practicado, no implica necesariamente que sea bueno, correcto y sostenible eternamente. A lo largo de la historia y en diversos ámbitos de la vida (social, política, económica, religiosa, etc.) los paradigmas han intentado dar respuestas a las problemáticas o demandas de cada tiempo, pero tarde o temprano entran en una fase de agotamiento hasta que son reemplazados por otros modelos.

Es importante tener presente esto: nuestras formas de pensar, actuar, trabajar, producir, consumir se ajustan a un modelo, y puede que nos parezca que es la única forma de proceder, pero nunca lo es.

Hablar de cambio de paradigma, de volver a producir respetando los ciclos naturales de la tierra y sus especies, de intentar romper con la dependencia que la agricultura industrial tiene de los agrotóxicos, indudablemente genera incomodidades. Pero este cambio es necesario, nuestros suelos y nuestra salud lo necesitan.

 

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