EL FEDERALISMO SEGÚN BUENOS AIRES

 

La gobernadora de la provincia de Buenos Aires anunció en Montevideo una obra que, de concretarse, tendría consecuencias nefastas para nuestra Mesopotamia en lo ambiental, en lo económico y en el país federal que desde el interior soñamos.

EL FEDERALISMO SEGÚN BUENOS AIRES

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Los porteños de buen pasar económico siempre han soñado con acortar su viaje a las playas del este uruguayo con un puente lo más cercano posible al Río de La Plata, pero por supuesto quieren que seamos nosotros, quienes vivimos en el interior del país, quienes nos hagamos cargo de las enormes consecuencias negativas y del costo de este disparate.

Un puente en esa localización sería una catástrofe ambiental por sus consecuencias sobre los humedales del sur de la Mesopotamia que sufrirían una intervención antrópica que en los hechos significarían su destrucción.

Enormes obras viales que frenarían el curso sedimentario del Paraná y provocarían la llegada de la especulación inmobiliaria para construir endicamientos en sus inmediaciones y establecer asentamientos que significarían una alteración dramática en el estuario de consecuencias catastróficas para la naturaleza y el ambiente.

Esto dicho sin detenernos a tomar en cuenta que el desarrollo económico que han significado en ambas orillas del río Uruguay las uniones de Fray Bentos-Puerto Unzué, Colón-Paysandú, Concordia-Salto, Uruguayana-Paso de los Libres, Santo Tomé-Sao Borja sería arrasado por esta obra pensada por quienes han creado la  megalópolis porteña que tanto daño le ha hecho y sigue haciendo al país.

El territorio nacional está lleno de carencias de infraestructura absolutamente prioritarias a esta obra innecesaria y suntuaria que pagaremos todos y que solo magnificaría las desproporciones de este país semi desértico con una cabeza macrocefálica.

Por supuesto que los que imaginan este desastre comenzarán a argumentar que nos oponemos al progreso, a obras de integración regional y otros argumentos de este tipo, pero todos saben que los recursos para obras de infraestructura son limitados y que las prioridades de desarrollo e integración regional pasan por otros meridianos y otras obras, no por esta faraónica e innecesaria monstruosidad carente de ningún sentido racional, salvo el que le otorgan los especuladores inmobiliarios.

La faraónica obra no se justifica desde ningún punto de vista salvo desde la mirada que el unitarismo porteño siempre ha tenido sobre la realidad del país.

Uruguay con este proyecto tendrá beneficios, el peso del financiamiento caerá sobre nosotros, la obra no destruirá sus humedales como en nuestro caso y desataría una euforia inmobiliaria en las zonas puestas en valor por la proximidad del puente en detrimento de la costa atlántica Argentina que vería languidecer su desarrollo.     Lo que se dice negocio redondo.

¿Nos haremos cargo de esta nueva amenaza?       Solo el tiempo lo dirá, nosotros tenemos experiencia en lo que significa el poder que tienen los especuladores inmobiliarios cuando plantean sus negocios a costa de la destrucción de la naturaleza y las consecuencias negativas sobre terceros de sus negocios.

El caso Amarras es un ejemplo paradigmático, un emprendimiento al que la Universidad dictaminó que sería altamente negativo, la Justicia condenó y la ciudadanía rechaza, sin embargo ahí está todavía, sostenido por intereses económicos que no se detienen ante nada cuando pretenden beneficios.

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